Del amor a los golpes; dejar a su agresor una lucha de la que pocas hablan

De pronto sentí un chingazo en la cara, me agaché y vi sangre. Cuando levanté la cabeza él me tenía agarrada de las manos”, narra Valentina (nombre ficticio por razones de seguridad). Afortunadamente recuerda que pudo salir a tiempo de la casa de su expareja, asustada, con la sangre saliendo de su boca, sin dinero, y sin saber a dónde llegar.

Como Valentina, 2 mil 25 mujeres han sido víctimas de violencia de género en los primeros dos meses de este año, según cifras del Centro de Justicia para las Mujeres (Cejum).

Ella logró irse antes de que los golpes llegaran más lejos. Sin embargo, no todas las mujeres han podido hacerlo, ya que hasta el 28 de febrero de este año, de 19 asesinadas al menos 4 han sido por razones de género en Chihuahua, de acuerdo con el reporte de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM).

Esta cifra, explican la especialista en atención a víctimas de violencia Ana Karen García y la psicóloga de Sociedad Sin Violencia IASP, Alejandra Guerrero, es un terrible desenlace al que llegan cientos de historias de violencia familiar, violencia en el noviazgo y violencia laboral, entre otras, a las que se enfrentan miles de mujeres en Chihuahua.

Sin embargo, concuerdan ambas psicólogas, no todas las mujeres que sufren de agresión logran identificarlo, por lo que en algunas lamentables ocasiones, cuando “se dan cuenta” ya es muy tarde.

‘Se le fue la mano; él no es así’

“Luego de salir de la casa me seguí limpiando la sangre, y en mi cabeza pensaba ‘¿qué le voy a decir a mi mamá?”, dice Valentina y recuerda que comenzó a buscar mil explicaciones para no platicarle a su familia que su expareja la había golpeado.

Inventó una mentira para que no supieran nada, pues ella esperaba que él se arrepintiera, la buscara y ahora sí la amara como esperaba.

“Yo lo amaba”, dice Valentina. Su voz se quiebra y continúa “recuerdo que yo lo amaba. Pensaba que a lo mejor a él se le había ido la mano, que él no era así”.

Esta no era la primera agresión de la que era víctima, ya que previo a los golpes, Valentina ya tenía una historia de maltrato que había soportado durante dos años, porque dice, estaba completa y perdidamente enamorada de él, además de que pensaba que nadie la iba a amar por su apariencia.

“Yo decía, que tiene que me trate mal, porque él me quiere aunque sea gorda”, explica Valentina al otro lado del teléfono. “Yo creía que nadie me iba a querer, así que dije ‘tengo que aguantar todas sus faltas de respeto, porque él me aguanta gorda”.

Así, decidió no proceder legalmente contra él con la esperanza de que su relación no terminara. “Yo le dije, no te preocupes, no voy a decir que me pegaste”.

Valentina, de 28 años y una carrera prometedora no es la única mujer que llega a padecer del círculo de violencia.

Ana Karen, experta en atención a víctimas, explica que es una situación traumática que se presenta en las mujeres que han sido agredidas y que corresponden a lo que ellos llaman ‘círculo de violencia’.

Detalla que cualquier víctima inicia con un duelo, y la primera etapa es la negación. Sin embargo, en algunos casos el proceso no se completa porque caen en la esperanza de que la persona que las agredió cambie y regresan con sus agresores. Otros factores para que ellas regresen son la presión familiar, la presión social, las creencias religiosas y muchas veces la económica.

“Muchas veces ellas no lo reconocen como violencia. Tienen poco conocimiento de otros tipos de violencia”, explica la psicológica.

Sin embargo, cuando logran identificarla “están tan acostumbradas a ese ciclo de violencia, que les da miedo salir de ahí, o también puede ser por miedo a represalias, por que ‘es el papá de sus hijos’, porque ya formaron una familia o porque les dicen ‘es tu pareja, tú la elegiste, ahora te aguantas”.

‘No sólo es amiga date cuenta’

La psicóloga Alejandra Guerrero, de Sociedad Sin Violencia, detalla que en los casos de mujeres víctimas de violencia se llegan a dar las revictimizaciones o ‘doble violencia’, cuando no pueden salir de las relaciones y las personas que las rodean comienzan a cuestionarlas o incluso hasta maltratarlas por no poner un alto.

“Lo primero que debemos entender es que las personas no están ahí porque quieren”, explica Guerrero y detalla que en estas situaciones hay más factores que hacen que una víctima no se dé cuenta o que probablemente está ahí por miedo.

Por eso dice que no sólo basta con decirles “qué hacer, ya que el proceso de trabajar con víctimas de violencia es sumamente difícil y lo mejor es ofrecerles redes de apoyo reales, sin juzgar ni criticar.

“Hay quienes les dicen ‘ya le dije que si no deja a ese tarado, yo ya no le vuelvo a hablar’, entonces resulta que la víctima no sólo es violentada por su pareja, sino por sus amigos también”, lo que dice que complica en muchas ocasiones que ellas vuelvan a buscar su apoyo y quizá decidan ya no salirse del ciclo de violencia.

“Hay mujeres que cuando varias veces han intentado terminar una relación y no lo hacen, ya no buscan a sus amigas porque creen que ya las tienen ‘mareadas’. ‘Ya mejor no les pido apoyo’ (dicen) y a lo mejor, esa vez sí se iba a separar”.

Es por eso que reitera que una parte fundamental para salir del ciclo de violencia son las redes de apoyo sólidas, de confianza, sin juzgar ni violentar y tratar de canalizarla a las instalaciones correspondientes.

“También es importante que reciban acompañamiento, porque qué padre decir ‘ve y denuncia’, pero no sabes si la persona tiene dinero para trasladarse y va a estar horas ahí, quizá sin comer”.

“No sólo es el ‘amiga date cuenta”, reitera Guerrero, “sino el aquí estoy para ti, pero que sea real”.

Aislamiento: inicia la manipulación

En octubre inició la relación con el hombre al que Valentina prefiere llamar “Panchito” (por cuestiones de seguridad). Sin embargo, meses después llegó el confinamiento por la pandemia y él comenzó a decirle que si quería que salieran “se lo tenía que ganar”.

“Yo le preguntaba si íbamos a salir y me contestaba ‘pues a ver cómo te portas”, dice Vale. Incluso narra que el aislamiento fue más allá y comenzó a alejarla de sus amigos y hasta de sus familiares, por lo que poco a poco ella se fue quedando sola con él.

Según explica la especialista en atención a mujeres víctimas de violencia, Ana Karen Sánchez, muchas mujeres que llegan a terapia no reconocen que han sido agredidas, pues sólo identifican aquellas que involucran los golpes.

Sin embargo, detalla, hay otros tipos de agresión de género como la emocional, la psicológica, la económica, sexual e incluso la patrimonial, en la que los violentadores se aprovechan de su poder sobre la víctima y las despojan incluso de sus bienes, su dinero y sus posibles redes de apoyo para salir de la relación.

Además de poco a poco alejarla de su familia con frases como “que no ves que tu familia no te quiere” o “que no ves que sólo les importa tu hermana”, Valentina recuerda que también sufrió violencia económica, de una forma más sutil.

“Le daba mi dinero para que él lo administrara, porque me decía que le daba vergüenza que vieran que yo pagaba y el nunca pagaba nada”.

El día que la golpeó, recuerda, ella no llevaba dinero en sus bolsas, porque justamente era él quien se había quedado con su cartera.

“Me gustan jodidas”

“Él me volvía loca”, dice Valentina. Previo a la violencia, recuerda que sí vio algunas alertas rojas, pero creyó que no eran tan importantes.

Sin embargo, al pasar el tiempo y ver que la relación ya no la hacía sentir bien y él la criticaba mucho, decidió enfrentarlo, llegando al punto en el que él le confesó que las mujeres le gustaban “jodidas”.

En ese momento, Vale dice que entendió que su expareja sabía lo que estaba haciendo con ella y que supo que era el momento de dejar de compartirse con él. Sin embargo, siguió con él y aunque el maltrato seguía, ella se encargaba de que nadie se diera cuenta. “No, no volvió a pegarme”, dice Valentina, “pero ya no era necesario, porque siempre se me quedó el miedo de que volviera a hacerlo”.

Ella confiesa que se separaron en múltiples ocasiones, pero siempre regresaban, hasta que en febrero terminó la relación.

Ha pasado casi un año desde que dejó de verlo. “Si me preguntas, claro que lo extraño, hasta hace unos meses yo lo amaba, no es algo fácil entender que quien tu amas te maltrata, que no te quiere. No es fácil entender que el amor no duele”, dice Valentina.

El ciclo de violencia y la etapa de la negación, según las psicólogas, puede durar hasta un año o más, dependiendo de cada persona y del nivel de violencia. “Tengo esta dualidad, de ya no querer saber nada de él y de hablar de lo que él me hizo… pero también tengo la esperanza de que él un día se arrepienta y me pida perdón”, concluye Valentina.

Anaís Martínez (Espacio Noticias)

 CONTINÚA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER;
EN ENERO HUBO 3 FEMINICIDIOS

https://espacionoticias.mx/hubo-tres-victimas-de-feminicidio-en-el-estado-durante-enero/

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