Un exitoso negocio de galletas que salió de la receta de mamá

  • Lorena es gerente general de Granolitas, una compañía de galletas 100% chihuahuense
  • ‘Empezó con lo que mi mamá tenía en la alacena’
  • Es empresaria y madre de 3 hijos; ‘Dios es el que nos hace hacer todo’
  • Comenzaron vendiendo en una tienda y ahora son famosas en el estado

El 10 de mayo es para muchos el día ideal para demostrarle a sus madres lo mucho que las aman, las respetan y lo feliz que los han hecho. También es un día en el que les reconocen el trabajo y esfuerzo por sacarlos adelante y unos más, aprovechan para agradecerles por las enseñanzas, esas que en algunas ocasiones han marcado su futuro y los ha llevado al éxito.

Ese, es el caso de Lorena López, gerente general de Granolitas, un negocio de deliciosas galletas y pastelillos suaves que tiene en Chihuahua más de 35 años y que empezó, según narra en Entrevista Exclusiva a Espacio Noticias, por un ‘invento de su madre’.

La compañía, inicia la entrevista Lorena, la creó su madre en 1986 como un negocio familiar de galletas artesanales, 100 por ciento naturales, sin colorantes ni saborizantes artificiales.

“Mi madre empezó con lo que había en la despensa de su cocina, sin un fin de lucro, sin un fin de nada”, explica Lorena.

Según cuenta, desde muchos años antes en su casa se acostumbraba a tener siempre pan y galletas, y las favoritas eran unas de harina integral, con pasas, nuez y piloncillo, que ahora se conocen como ‘semitas’ o ‘chorreadas’.

“Siempre se hacían en la casa, además se las pedían por si venían visitas, le decían ‘oye cómo no me haces esas galletitas’, pero mi mamá se las regalaba, no era de venderlas”.

Sin embargo, el dueño de la tienda que estaba cerca de su casa las visitó un día y probó las creaciones de su mamá y le encantaron, por lo que le pidió que le hiciera para venderlos en su tienda.

“Entonces mi mamá le hizo, y el señor las puso en el mostrador. La gente llegaba y le preguntaba ‘¿qué es esto, Don Gelos?”, sonríe Lorena y continúa contando, “sí, mi mamá empezó a vender con Don Gelos”, una tienda que ahora es reconocida por ser cien por ciento chihuahuense e impulsar a los productos locales de máxima calidad.

Tal fuel el éxito que las ‘semitas’ tuvieron en la tienda que el dueño le pedía todos los días que hiciera más y más y más.

“Mi mamá primero compraba un kilito de piloncillo, pero después ya era mejor comprar la caja, pero aunque vendía mucho mi mamá seguía diciendo: ‘yo no me voy a dedicar a esto”.

Pero todo cambió cuando uno de sus hermanos le contó a su mamá que quería poner un negocio y se les ocurrió comenzar a vender estas galletas a las tiendas del barrio.

“Al rato tuvimos que sacar más productos. Así que juntamos una galleta de avena que era cosa mía, de esas recetas que le pones más azúcar, más pasas y la fuimos modificando hasta que empezaron a salir más versiones”, pues dijo que los mismos clientes empezaron a pedirlas con chocolate, sin azúcar, unas con chispas, con coco y nuez, entre muchas otras, de varios tamaños y sabores o presentaciones.

“Llegó un momento que el negocio no cupo en la casa, así que nos cambiamos a un local que es donde estamos ahora”.

Pero esto no fue todo, sino que como familia comenzaron a buscar más productos y no sólo vender galletas, así que emprendieron en el área de las barras energéticas, granola, semillas dulces y crocantes con miel, y otros snacks, siempre buscando que sean saludables y no pierdan la esencia de la familia.

Ahora Lorena y su familia ya tienen 30 años en el mercado, siendo conocidas como unas de las mejores galletas de Chihuahua, con una ‘semita’ que empezó con la receta de su mamá.

Ser jefa y madre de familia

“Tenemos que sacar adelante hijos, casa, negocios, vida personal… todo”, dice Lorena al hablar de su trabajo como madre de sus hijos y gerente de Granolitas.

Ella es una de las 3 de cada 10 mujeres en la ciudad de Chihuahua que mantiene su hogar sola, según revelan datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“Somos empresarias, somos dueñas de empresas, tenemos negocios y tenemos hijos, uno de los trabajos que nunca tiene descanso”, cuenta la madre soltera de 3 hijos, que ahora ya son mayores de edad.

Pero no sólo lleva sobre sus hombros esa responsabilidad, sino que es titular de la Comisión de Honor de Justicia de la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresas A. C. (AMMJE).

Su trabajo consiste en apoyar a las nuevas integrantes a cumplir con los requerimientos que les exigen para poder trabajar, como exámenes de calidad, estar al día con el pago de impuestos, o también ofrecerles redes y contactos para impulsar sus negocios.

Pero también han hecho el papel de madre y ha sido pilar emocional para las integrantes, “para eso estamos, para apoyarnos, yo no busco mi beneficio, busco el de todas”.

Al preguntarle ¿Cómo distribuye su tiempo?, Lorena dijo: “¿que cómo le haces con tantas cosas?, no sé, Dios nos ayuda, Dios es el que nos hace hacer todo”.

Una pequeña gran fábrica liderada por una mujer

Para toda la producción que tienen, cuenta Lorena, son necesarias 7 personas, mismas que ella califica como “una familia”. “Tienen años con nosotros, son muy leales”, dice la gerente general de Granolitas.

La empresa con 30 años en el mercado, cuenta Lorena, es ‘una pequeña gran fábrica’ y ella, de oficio arquitecta, tiene varios años siendo su representante.

Aunque antes, su mamá le pidió que aprendiera a batir, hornear, vender y hacer de todo porque su lema era que “para saber mandar, hay que saber hacer”.

“Después me hicieron ejecutiva ‘IBM”, vuelve a reír Lorena y explica, “sí, y veme a llevar, y veme a traer esto, y veme a depositar…”, cuando logró pasar esas pruebas, recuerda, la pusieron como repartidora en las tiendas.

“Mi hermana y yo éramos los oídos y los ojos de mi mamá, afuera. Veíamos a los clientes, los productos nuevos, los costos”.

Sin embargo, en esos años se ha dado cuenta de los obstáculos a los que se enfrenta una mujer que van desde minimizarla, callarla, pagarle menos, hasta el acoso, del cual dijo que afortunadamente no ha vivido en carne propia, pero sí ha visto que lo han sufrido sus compañeras.

No obstante, Lorena celebra que cada vez más mujeres vayan tomando espacios en los negocios.

“En aquel entonces éramos las únicas mujeres repartiendo y nos veían raro. ‘¿cómo una mujer iba a andar en esto?’. Pero yo llegaba donde estaban todos y comía en mi camioneta… pero ya después me llevaba súper bien con ellos”.

Asimismo, dijo, en AMMJE ya cuentan con muchísimas mujeres que se desempeñan en ámbitos que se creía que eran sólo para hombres, “somos exactamente iguales, ellos tienen unas capacidades y nosotras tenemos otras, pero tenemos ambos, muchísimas cualidades”.

Por último llamó a las mujeres a que reconozcan en ellas mismas esas cualidades que tienen y a las emprendedoras las invitó a unirse a AMMJE, pues dijo, hay un ambiente de camaradería y de apoyo para que impulsen a sus negocios.

Por: AM

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