Por: Mayré Gómez
Marcos tenía 4 años cuando muy seguro les decía a todos “Yo de grande voy a ser futbolista profesional” y hoy con 17 años, pertenece a la Sub17 en el Club de Tercera División con el Necaxa.

Fue un 13 de abril del 2006 cuando en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, Marcos Eruviel Aguilar Galván, llegó a este mundo. Su madre Karla Galván, padre José Ramón Aguilar y el pequeño hermano José, lo recibieron felices en el hogar de la colonia Cerro de la Cruz.
A los tres o cuatro años, empezó a mostrar interés por el futbol y se iba persiguiendo a su hermano cinco años mayor a practicar el futbol a las canchas cercanas. Todos los contrincantes eran mayores que Marcos. Eso lo obligó a esforzarse y sacar lo mejor de sí, de lo contrario, sabía que no le permitirían seguir.

De ser como la mascota del equipo, se fue transformando en un buen jugador. Ese esfuerzo le permitió ser un excelente deportista, cuando lo pusieron a competir contra niños de su edad. Fue entonces que los padres, lo metieron a escuelitas deportivas en la ciudad, donde le toco jugar con los Dorados. La casa comenzó a llenarse de trofeos.

Un buen día, cuando Marcos tendría como unos 13 años, vino a Chihuahua una Visoria de Morelia. Los dejo tan impresionados que de inmediato lo invitaron a participar con ellos… ¡Y SE LO LLEVARON!

Fue una decisión muy difícil para los padres pero al final accedieron a dar la autorización para que el niño, se fuera a perseguir su sueño. Jugar profesionalmente.
Cuando estaba estudiando en la primaria, en una ocasión la maestra dijo a los alumnos que fueran vestidos de lo que les gustaría ser de grandes, tal vez policías, maestros, bomberos. Marcos llego con un uniforme deportivo y lo regañaron por no haber puesto atención a las indicaciones, pero muy seguro respondió “Maestra, usted dijo que viniéramos vestidos de lo que queríamos ser de grandes, ¡Y yo voy a ser jugador profesional de futbol, por eso traigo mi uniforme!”.
Esa afirmación pocos años después se convirtió en realidad.

Cuando la pandemia detuvo el mundo, también los deportes se quedaron en pausa y el Morelia vendió la franquicia a Mazatlán. Los nuevos dueños, le dieron las gracias a todos los integrantes y se quedaron sin el sueño.

Marcos regreso a su ciudad y se dedicó a entrenar sólo, en los campos, pero en el año 2021, la oportunidad regresó de la mano de uno de sus ex profesores, quien fue contratado en el Morelia y lo pidió para visorias. Desde entonces se fue a jugar con el equipo Necaxa. Llego a la escuelita y al mes lo subieron a fuerzas básicas a la categoría sub 15, luego a la sub 16 y actualmente pertenece a la Sub17 en el club de tercera división con el Necaxa.

Hace poco estuvo de visita profesional en su natal Chihuahua. El equipo del Necaxa compitió contra Chihuahua y obtuvo el triunfo. Al finalizar el partido regresó a Aguascalientes, donde actualmente vive y estudia junto con otros jovencitos del mismo equipo. Viven en un departamento rentado y bajo el cuidado de una tutora.

El deportivo se encarga de cubrir todos los gastos que genera el futbol como son uniformes, traslados para competencias en otras ciudades, así como arbitrajes.
Los gastos de alimentación, vivienda, escuela y todo lo que necesiten, debe ser cubierto por los familiares, y aunque en ocasiones se hace muy difícil, todo vale la pena para que Marcos siga preparándose.
Una beca deportiva para cubrir esas necesidades, le sería de gran ayuda.
Será para los primeros días de junio, cuando al joven le darán unas semanas de vacaciones y estará en Chihuahua, con su familia, para quienes es muy difícil su ausencia, porque sólo lo ven una o dos veces por año, pero dicen lo apoyan, porque está logrando su sueño, ser ¡¡JUGADOR PROFESIONAL…!!


