¡¡Ya pasaron 35 años…!! El gran incendio de PEMEX en Chihuahua

Por: Mayré Gómez

Era un martes 24 de mayo de 1988 en la ciudad de Chihuahua. Ese día, sucedió un hecho que marcaría la historia de Chihuahua.

El jefe en turno de PEMEX, ubicada cerca de donde hoy es el cruce de la Avenida de las Industrias y Agustín Melgar, le encargo a Juan y a Luis que revisaran unos tanques porque algo no estaba bien. Los dos empleados, se dieron cuenta de una fuga y tomaron una soldadora con la que empezaron a reparar el desperfecto, pero… ¡¡Los tanques tenían combustible y un chispazo provocó el incendio.!! En vano intentaron apagarlo con un extinguidor.

En poco tiempo, se salió de control. A las 10:10 am el tanque número 14 estalló en llamas.

Las columnas de fuego y enormes llamaradas provocaron miedo en los vecinos que empezaron a pedir ayuda. Olga Rojo, estaba como operadora de Cruz Roja y le toco atender las llamadas de auxilio.

INSERT… Olga Rojo, operadora de Cruz Roja “Miles de llamadas al número de emergencias de la Cruz Roja, que era el único servicio de ambulancias que existía en esa época. Al principio no sabíamos lo que estaba pasando. Entraban llamadas de todos lados para que les informáramos ¿Cómo estaba la situación? ¿Qué era lo que estaba sucediendo? ¿Cómo se iba a evacuar? ¿Qué es lo que se estaba quemando? Estamos hablando de miles y miles de litros de combustible y luego aparte, el tanque que se estaba incendiando a un lado había también otro con miles y miles de litros de gasolina”.

Pasaban horas y el incendio era visible desde cualquier punto de la ciudad. Los bomberos no podían controlar la situación.

Policías, estudiantes del Tecnológico de Chihuahua, de un bachilleres cercano, y gente de todos lados se unieron para desalojar a niños de escuelas cercanas que sacaban de los salones y los subían a las cajas de las trocas, patrullas y camiones para ponerlos a salvo.

Doña Laura y su esposo, eran dos personas muy grandes de edad y tenían su casa sobre la Agustín Melgar. No querían salir para proteger sus pertenencias, por eso casi tuvieron que sacarlos en brazos de su vivienda.

La señorita Beatriz, tomó su bolsa y se puso los tacones para salir cuando escucho los altavoces pidiendo que desalojaran… Fernando, fue más rápido y hasta en ropa interior lo vieron como corría por las calles para ponerse a salvo.

Al patio de PEMEX entraban vehículos de emergencia con las torretas encendidas, pero las llamas seguían saliendo. La situación era desesperante.

INSERT… Olga Rojo, operadora de Cruz Roja “Entonces la tragedia se hubiera extendido a varias colonias de alrededor. El ambiente era de total impotencia. Veías a los bomberos tratando de enfriar los tanques que estaban alrededor del que se estaba incendiando. Tratando de echar espuma, agua. Voluntarios corriendo para un lado y para otro. Voluntarios de Cruz Roja suministrando líquidos a los bomberos, oxigeno a los que ya no podían, porque realmente fueron momentos muy caóticos”.

Los bomberos de Chihuahua fueron auxiliados por elementos de otras ciudades, incluso otros estados. Todos colaboraban para apagar el incendio. La empresa Cementos de Chihuahua envió el camión en el que Francisco Contreras andaba trabajando.

El calor era tan intenso que les quebró los vidrios del vehículo. Ellos eran mojados contantemente para soportar la temperatura. No podían respirar por lo denso del humo. Se escuchaba la lumbre como si fuera una cascada pero de fuego. El agua no le hacía nada al incendio, y aunque les había llegado un químico de Estados Unidos, no podían hacerlo llegar directo a las llamas. Pero a ellos se les ocurrió que si amarraban la manguera a la grúa de ellos podrían depositar directo el líquido al centro del tanque. Duraron varias horas. A las seis de la tarde aproximadamente los intentos por apagar el fuego, dieron resultado.

INSERT… Francisco Contreras, trabajador de Cementos de Chihuahua “Un grito que dieron ellos y gritaron – lo apagamos, lo apagamos – y ahí es un alboroto de toda la gente, nos abrazamos como si todos nos conociéramos, siendo que nunca nos habíamos visto verdad. Pero todos teníamos el mismo objetivo, apagar el incendio ese, que si era mucho muy peligroso”.

De todas maneras, la empresa pago hospedaje en un hotel cercano a los vecinos de la colonia que quisieran dormir tranquilos y no arriesgarse a que se volviera a encender el fuego. Algunos no aceptaron el ofrecimiento, otros dijeron que sí, incluso querían permanecer varios días más, pero la invitación fue solo por esa noche.

Poco tiempo después, la empresa cambio de dirección y esos enormes tanques, fueron trasladados a las nuevas instalaciones ubicadas cerca del Periférico R. Almada y Fuentes Mares.

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