
Con una inflación de 8.41 por ciento y la tasa de interés oficial fijada en 10 por ciento, el Banco de México consideró que el escenario actual habrá de extenderse hasta marzo de 2023, cuando podrá verse una baja en el índice inflacionario y con eso podría ajustarse la drástica política monetaria seguida por la institución.
Según la minuta de la Junta de Gobierno de Banxico del pasado 10 de noviembre, cuando fue incrementada la tasa de referencia en 75 puntos base para quedar en su nivel actual, los riesgos de una inflación elevada persisten, a pesar de que algunos indicadores han mostrado la moderación del fenómeno monetario a nivel mundial.
“Los indicadores disponibles anticipan una expansión moderada de la actividad económica mundial en el tercer trimestre, aunque las perspectivas para 2023 han continuado deteriorándose. La inflación global se mantiene elevada y persisten riesgos al alza, si bien las presiones sobre los precios de los bienes primarios y las disrupciones en las cadenas de suministro han dado señales de mitigación”, asienta el documento.
“La inflación general disminuyó ligeramente en octubre, para ubicarse en 8.41%, debido a una disminución de su componente no subyacente. Sin embargo, la inflación subyacente continuó con su tendencia ascendente y alcanzó un nivel de 8.42%. Tanto la inflación general como la subyacente han seguido afectadas por las presiones acumuladas derivadas de la pandemia y del conflicto bélico. Las expectativas correspondientes para 2022, 2023 y el mediano plazo volvieron a ajustarse al alza. Las de largo plazo se mantuvieron estables, si bien por arriba de la meta”, agrega el consenso, por mayoría, de los integrantes de la Junta de Gobierno del banco central mexicano, argumentación que dio pie a la elevación sostenida de la tasa referencial.
En la minuta que da cuenta de la decisión de política monetaria, quedó establecido que se espera cerrar el año con una inflación general de 8.3 por ciento en diciembre, con un descenso más marcado hasta marzo del año próximo, hasta un 7.6 por ciento, con la estimación de llegar a un 4.7 por ciento de inflación alrededor de septiembre de 2023.
La proyección, que será indicativa para los próximos anuncios sobre las tasas de interés en México, establece que hacia el primer trimestre de 2024 la inflación podría disminuir hasta un 3.8 por ciento y para cerrar ese año se acercaría a la meta del 3 por ciento.


