“Citas de las 12, pásenle los que tengan citas a las 12”, grita como pregonero uno de los guardias parado en la puerta de Atención al Contribuyente en las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Apenas cinco se levantan de sus sillas y entran para ser atendidos.

Afuera quedan cerca de 10 personas, sentadas con sus documentos en espera de poder realizar sus trámites, ya sea para sacar su Firma Electrónica (Fiel), actualizar o corregir su Constancia de Situación Fiscal, tener su homoclave, o alguno de los otros tantos procedimientos para los que tuvieron que sacar cita previa por Internet.

“Mínimo duras un mes en tener cita, pero a veces son hasta cuatro”, explica la contadora Karina Román. La lentitud en el trámite de citas, dice, ha afectado no sólo su trabajo sino el de sus clientes, pues asegura que hay veces que los plazos son exagerados.

La contadora asegura que este problema con el sistema del SAT tiene ya cuatro años, pues empezó desde la pandemia y en un inicio, creyeron que se trataba por la falta de empleados y las restricciones para laborar respetando la sana distancia.

“Pero ya no hay pandemia, y las cosas siguen igual. El sistema está bien lento, tienes que estar ahí cheque y cheque si hay un espacio”, dice.

Un error que puede costar meses

“Citas de las 12:15, pásenle los que tengan citas de las 12:15”, vuelve a pregonar el guardia del SAT. Ahora sólo dos personas se levantan y entran a las oficinas, mientras que salen otras tres.

Uno de ellos, de aspecto menonita, se sienta frente al que parece ser su jefe. “Péestame los papeles”, le dice el hombre al joven que va acompañado por su esposa y su hijo.

“¡No mijo’!, así no era este rollo. Te tienen que poner como asalariado ¿que no les dijiste en qué trabajas?”, dice frustrado el hombre.

El chico no contesta nada, “a ver, perame aquí, deja arreglo esto”, vuelve a decir el señor y se acerca con uno de los trabajadores del SAT. En tanto, el joven y su esposa intercambian algunas palabras en alemán. “Vente, vénganse”, les dice el señor, “ay fregado, vamos a arreglártelo acá con tu Fiel, a ver si se puede, sino pos’ vamos a tener que volver”, le explica a la pareja.

Un error a la hora de tramitar los papeles, enfatiza Karina, puede costar meses para los contribuyentes, pues para corregirlos hay que volver a tramitar una cita y “otra vez, empieza el proceso para sacar una, y luego que te la den y luego que corrijan y ya, después de hasta cuatro meses, logras hacer el trámite”.

Pero no sólo eso, sino que asegura que dentro de las oficinas te dan apenas de 5 a 10 minutos para que vayas por algún documento que no traigas al momento de la cita, así que olvidar hasta la Identificación Oficial del INE, puede salir caro.

Confusión en trámites

“Tiene que sacar cita ya le dije, aquí nomás es para imprimir el RFC”, le explica otro de los trabajadores del SAT a uno de los contribuyentes. “Ándele, deme chance, neta que no sé ni qué tengo que hacer, vengo de bien lejos en el camión, deme chance”, le responde el señor.

El trabajador sale y le explica, “tiene que entrar a la página de Internet y tramitar una cita, ya cuando le den fecha entonces viene”.

“Ah, pero no sé hacer eso oiga, y ¿cuánto tiempo dura?”, le pregunta el hombre. “No sé señor, hasta unos cuantos meses”, le responde el trabajador.

Esta situación, dice la contadora Karina, ha propiciado el tráfico de citas, por las que piden hasta 10 mil pesos. Pero en su caso, dice, no tiene ni idea de cómo le estarán haciendo porque es muy difícil poder manipular el sistema ya que para otorgar una se requiere un RFC, el cual después de confirmar la reunión no puede cambiarse.

“Tiene que ser gente de allá adentro, pero siendo honesta, no sé cómo le hacen o si de verdad se las dan, pero de que las venden, pues sí, sí hay quienes las venden”.

 Pero… ¿y las citas perdidas?

“Citas de las 12:30, pásenle las citas de las 12:30”, vuelve a gritar el guardia. Ahora nadie se levanta, no hay asistentes para las 12:30. ¿Qué paso?, se le cuestiona al guardia, “pues no vinieron”, contesta.

Para los contribuyentes las citas perdidas representan una posibilidad que alguien más desperdició. “Pues sí, son personas que se les olvidó que tenían que ir”, dice Karina Román, y detalla que lamentablemente éstas ya no se recuperan y son espacios que terminan por desperdiciarse.

“Y ya cuando se acuerdan, pues volvemos a lo mismo: tienen que sacar cita y otra vez quién sabe cuándo se las den”, finaliza.

Por: AM

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