La carrera es uno de los ejercicios más completos para mantenerse en forma y también para prevenir enfermedades, ya que incide en el sistema inmunológico, pero cuando se está enfermo, correr no es una buena opción.
Muchos corredores mantienen sus rutinas de entrenamiento e incluso toman la salida de una carrera formal con la idea de que, al hacerlo, transpiran más y así, como por arte de magia, se expulsan las enfermedades respiratorias que padecen y que en estos días se han incrementado con los cambios bruscos de temperatura en casi todo el País.
Sin embargo, precisamente el fluido nasal, el dolor de cabeza, el cuerpo «cortado» y tener tos son los síntomas mediante los cuales el organismo exige reposo para recuperarse. Se debe tener muy en cuenta que el esfuerzo físico impacta a las defensas del organismo y, en consecuencia, se dificulta la recuperación, ésta se retrasa o incluso los procesos infecciosos se agudizan.
Por eso, correr agripado o con tos puede provocar una bronquitis o incluso una neumonía, porque, además de hacer ejercicio enfermo, el corredor expone las vías respiratorias a la contaminación.
Si te sientes resfriado, traes los ojos llorosos y catarro, evita correr, pues sudar no te hará salir más pronto de esta enfermedad.
Considera interrumpir tus entrenamientos diarios ya que el esfuerzo físico baja las defensas y eso propicia que se desarrolle más la enfermedad y se propician otros procesos infecciosos.
Por: MG

