El nadador británico Lewis Pugh recorrió a nado los más de 500 kilómetros del río Hudson, que desemboca al sur de Manhattan y Nueva Jersey en Estados Unidos, para recordar al mundo que los ríos son «esenciales para la vida en la tierra».
En vísperas de la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, en la que se inicia la firma del recientemente acordado Tratado de alta mar, el nadador de resistencia, también con nacionalidad sudafricana, recuerda que hace solo 50 años sumergirse en ese río, «uno de los más contaminados del mundo, hubiera sido imposible».
Además de exuberante fauna y flora, en los 32 días que ha durado su aventura, personas de todas las edades han recorrido con él algunos tramos, una clara señal para este defensor del medio ambiente de que «la gente ha vuelto a nadar de nuevo en el río».
La odisea del nadador se inició en la naciente del Hudson en las montañas de Adirondack, en el norte del estado de Nueva York, y se extendió hasta su desembocadura entre Manhattan y Nueva Jersey.

