¿Qué le pasó a «Los Loquitos de San Diego de Alcalá»?

Redacción: Mayré Gómez

Era a mediados de julio de 1983, cuando en Chihuahua, el sol no se anda escondiendo y brinda a toda la gente un bronceado general tipo «lanchero de Acapulco».

En esas fechas, a un alto funcionario gubernamental, de esos que tienen aire acondicionado en su oficina y no sufren de la gota… ¡Si…! Esa que de manera abundante inicia en la cabeza, baja por la frente, recorre ambos lados de la cara y se pierde en el pecho, o la que desciende por el mero centro de la espalda… y se pierde debajo de la cintura.  Bueno, pues a esa creativa persona de la que se hace mención, se le ocurrió que las personas enfermas mentales que deambulaban por la calle, estaban “afeando la ciudad” y era necesario hacer algo para embellecer Chihuahua ante la vista de turistas y ciudadanos contribuyentes.

Entonces comenzó una limpia y varias camionetas llamadas “Julias” se fueron por las calles principales subiendo a todo aquel que estuviera “feo y loco”. Los llevaron a las instalaciones de la comandancia de policía, en ese entonces a una cuadra de donde se ubica el Templo de La Soledad por la calle cuarta en la colonia Santa Rosa.

El 21 de julio para ser exactos y por órdenes “bastante superiores” los policías municipales se llevaron a los “incomodos” a un lugar donde no causaran molestia visual. Las dos camionetas, por cierto, cerradas completamente con material como aluminio o fierro, y solo con una ventanita tipo cárcel de castigo en películas del cine, dieron varias vueltas por la ciudad y no sabían ¿Dónde dejar la carga? hasta que se les ocurrió el lugar perfecto para que los enfermos no pudieran regresar tan fácil y rápido a la ciudad.

Y es que ya había muchas quejas porque algunos de los “loquitos” eran agresivos, roñosos, borrachos, daban problemas y, además, sin pudor alguno se quitaban la ropa para calmar el calor. ¡¡¡Qué barbaridad, los encuerados…!!!  Ningún familiar se quería hacer cargo de ellos.

Poco a poco fueron saliendo de la ciudad, tomaron carretera y llegaron a ¡¡¡SAN DIEGO DE ALCALÁ…!!! ¿Al pueblo o las aguas termales para un día de campo? Noooo, a un lugar inhabitable y desértico, donde la única sombra era la qué hacia el esqueleto de una cabeza de vaca, de burro o ¿sabrá de qué? Pero fallecido muchos años atrás.

Ahí los bajaron y ¡córrele poli, antes de que se quieran volver a subir!

40 grados a la sombra, 45 en lugares con poca protección y talvez 50 o más bajo los rayos directos del sol sin nada que los cubriera y con el reflejo de la blanca arena.

Talvez estaban locos, pero muy listos porque juntos tomaron el mismo rumbo por el que se perdieron las camionetas de las que los bajaron, cuando se alejaron. Así después de mucho caminar, llegaron a la carretera, donde dos de ellos fallecieron al ser atropellados y talvez otros tantos se perdieron y murieron deshidratados. Nunca se supo la cantidad oficial.

Casualmente ese día paso por la carretera federal 45 una patrulla tripulada por la entonces conocida como “policía judicial” que venían de Delicias de un operativo policiaco. Al ver a los hombres tipo zombi, detuvieron la marcha y los subieron a la patrulla, pero ahora de regreso a Chihuahua. Siete en total regresaron a la ciudad.

En cuanto se supo la noticia en la ciudad, comenzaron las protestas de gente muy enojada que exigía justicia para “nuestros hermanos los enfermos mentales” además de familiares que pedían indemnizaciones por el daño ocasionado a sus seres queridos.

¡¡Todos se volvieron santos…!!El jefe de la policía municipal, junto con el presidente municipal de Chihuahua Ramiro Cota, se lavaron las manos y dijeron ellos no habían dado ninguna orden “de tal magnitud e ingratitud hacia los ciudadanos vulnerables” y lo más seguro, todo había sido confusión por parte de los policías municipales. Al único que le cargaron culpas fue al alcaide de seguridad pública, el profesor Jaime Acosta, “por no entender bien las órdenes recibidas”. Paso un buen tiempo encerrado tras las rejas.

¿Y los enfermos mentales? Al poco tiempo que se olvidó la noticia, perdieron fama y atención de sus familiares… Volvieron a lo mismo… La calle y el abandono.

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