Por: MG
La cantante Pink (Doylestown, Pensilvania, 44 años) habló acerca de su trabajo y su vida. Narró un doloroso episodio de su vida, tanto que casi le cuesta la misma. Estuvo a punto de morir a causa de una sobredosis en 1995, cuando solo tenía 16 años.
“Descarrilé”, reconoce. Salía constantemente de fiesta y, una noche, todo se descontroló. “Estaba en una rave y sufrí una sobredosis. Había consumido éxtasis, polvo de ángel [fenciclidina], cristal, todo tipo de cosas. Luego se me fue. Mucho. Muchísimo”, reconoce y confirma que casi murió en la fiesta.
Justo entonces un DJ le ofreció una oportunidad para cantar en una noche donde pinchaban hip hop: “Vuelve mañana, te haré un hueco. Pero no puedes volver a tocar las drogas jamás”. Y así lo hizo. Unas semanas después empezó a hacer las audiciones que finalmente le llevaron a formar parte de Choice, un grupo de R&B, y a firmar su primer contrato con LaFace Records. Y, de ahí, a la fama mundial y a ser una de las artistas mejor pagadas del mundo.
Para la ganadora de tres premios Grammy compartir ese tipo de experiencias es importante, porque ayuda a sus millones de fans a entenderla y a sentir una fuerte conexión con ella.
La cantante ya hizo un célebre alegato acerca de la importancia de envejecer hace unos años, cuando contestó a un trol que la llamó “vieja” en Twitter. “Queda gente en el mundo que elige envejecer de forma natural. Me he ganado cada jodido minuto de mis 38 años. Soy de las que piensan que es una bendición envejecer. Si tu rostro tiene arrugas alrededor de tus ojos y de tu boca significa que te has reído mucho. Rezo porque parezca aún más vieja dentro de diez años, porque eso significará que estoy viva”.

