Por: Mayré Gómez
A continuación el video, o si gustas, aquí mismo puedes leer la historia.
Estados Unidos extravío una fuente radioactiva y el primero de julio del 2023, la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas, emitió un comunicado de alerta dirigido a las Unidades de Protección Civil de Sonora y Chihuahua por la cercanía del lugar donde se perdió el material contaminante, que si lo manipulan puede causar daños permanentes en la salud.
Pero no es la primera vez que en el estado de vive una situación de peligro nuclear. ¿Te voy a contar la historia?
Era 1984 cuando en Chihuahua también sucedió algo parecido. Resulta que en ese entonces una bomba de cobalto 60 provocó miedo, caos y decenas de personas que pensaron estaban contaminadas y ya tenían los días contados. Era tal la psicosis que en todos lados había desmayados.
Todo comenzó seis años atrás, en 1977, cuando en un hospital privado en Ciudad Juárez, compraron una unidad de radioterapia con una fuente de cobalto.60. Nadie conocía como usarla, por eso la almacenaron.
En diciembre de 1983, se hizo un inventario y el jefe de almacén, le encargó a un hombre que se llamaba VICENTE SOTELO, que desmantelara ese estorbo. El obedeció y con marro en marro, desarmó el armatoste, que quedo convertido en muchas piezas de fierro viejo y fueron regaladas al empleado.
Metió su troquita al almacén y cargo con todo el basurero para llevarlo a vender al “Yonke Fénix”. Solo dejó en la caja de la camionetita un cilindro que no le compraron y pensaba vender en otro lado. ¡No se dio cuenta que estaba perforado! y por todo el camino que anduvo, fue desparramando, lo que ese tanquecito tenía.
Llego a su casa y estacionó la vieja troquita. Se descompuso y ya no la pudo mover los siguientes 40 días. No se veía, pero, la radioactividad seguía saliendo del tanquecito e invadía a vecinos y vehículos que pasaran cerca, los cuales también llevaban la contaminación a todo el lugar que circularan.
Mientras en la chatarrera, con los imanes y grúas, movían el material para todos lados y todo ¡todo lo que había en el patio se contaminó…! Seguían sin darse cuenta y parte del fierro contaminado fue enviado a dos plantas de fundición en Chihuahua. Aceros de Chihuahua y Falcón, que elaboraban varillas de construcción y soportes para mesa. Poco después, las dos empresas habían distribuido sus mercancías en México y Estados Unidos. y aunque parezca broma ¡¡¡AUN NO SE DABAN CUENTA DE LA CONTAMINACIÓN…!!!
Afortunadamente, el 16 de enero de 1984, un camión que transportaba varillas en Nuevo México, Estados Unidos, se equivocó de ruta y paso cerca del Laboratorio Nacional, y se encendieron los equipos de alarma al detectar radioactividad.
DETUVIERON TODO y ordenaron una investigación muy minuciosa. Anduvieron por todos lados rastreando, y tal vez por casualidad, pero que van dando con la troquita destartalada emisora de altos niveles radioactivos.
La remolcaron a un terreno en despoblado y en eso estaban cuando se acercó a reclamar y muy enojado VICTOR SOTELO ¡¡¡Le estaban robando su troquita…!!!
Cuando le dijeron que sucedía, muy asustado, les dijo que podría ser por el material que le habían regalado de su trabajo en el hospital. Efectivamente, resulto ser el COBALTO 60.
Para ese entonces, ya se habían fabricado miles de bases para mesas y toneladas de varilla contaminada, que fueron rastreados, devueltos a Ciudad Juárez y todo el material, depositado en un terreno adaptado como cementerio radioactivo.
Eso hubieran querido, pero no se logró totalmente, porque muchas de las varillas contaminadas, ya se habían utilizado en la construcción de pequeñas viviendas. Comenzó la histeria de la gente, cuando se informó de los síntomas que podría causar la contaminación. Dolor de cabeza, vomito y en casos muy graves, hasta la muerte.
El teléfono al que podrían reportar sospechas de radioactividad se saturó, y no se daban abasto revisando casas. A Don Luis, que era uno de los que llevaba la maquinita para checar, le tocó ver varias desmayadas, y cuando decían que no existía peligro, entonces la gente se despertaba muy tranquila.
En Chihuahua capital los rumores dijeron que un edificio ubicado en el centro de la ciudad, había sido construido con material contaminado y aunque estaba a punto de ser terminado, mucho tiempo duro abandonado y la gente evitaba pasar cerca. Hasta la fecha, ya esta terminado y a veces logran rentar un piso, pero siempre termina siendo desocupado.
También en un fraccionamiento muy bonito cerca de la colonia Saucito, se aseguró que tenía contaminación, y esto fue motivo para que la gente no se animara a comprar y muchas casas aún continúan vacías.
La contaminación del Cobalto 60 en 1984 fue una realidad, pero nunca se supo realmente la cantidad de personas afectadas en su salud.
Y ahora en el 2023, las autoridades exhortan a la ciudadanía para reportar cualquier informe o situación de peligro, al 911.

