HISTORIA ¡¡Nunca sabes cual será tu destino, pero eso, jamás dependas de nadie…!!

Por: MG

Esta es la historia de una mujer que al quedar viuda tuvo que aprender a enfrentarse al mundo para sacar adelante a dos pequeños hijos.

JUAN Y LUPITA, se hicieron novios desde adolescentes que se conocieron en la escuela. Desde el primer día supieron que estarían juntos el resto de sus vidas y al llegar a los 20 años de edad, decidieron casarse. Todos veían con buenos ojos esa relación porque se les notaba la felicidad.

Ella se dedicó por entero al cuidado de la familia mientras él con lo poco que tenía ahorrado, puso una pequeña tienda con venta de frutas y verduras, pronto, el negocio fue creciendo y en poco tiempo, abrió varias sucursales.

LUPITA: Viejo ¿si quieres te ayudo en la tienda? ¡¡Te veo muy cansado…!!

JUAN: No mi amor, mi obligación es mantenerlos a ti y a mis hijos, Tú mejor quédate en la casa al pendiente de lo que se ofrezca. Nomas ando poquito cansado, pero pronto se me quita.

El hombre se acostumbró tanto al ritmo de trabajo acelerado, que cuando intentaba descansar, su mismo cuerpo rechazaba la inactividad. Era el encargado de resolver cualquier problema o duda que Lupita tuviera. Una sola llamada y resolvía las dificultades…Hasta que un día…

LUPITA: Viejo, viejo, ándale ¿no vas a ir a trabajar?

JUAN: Se me hace que me ando engripando, me duele el cuerpo. Voy a dormir un rato más y luego me levanto.

Y ese rato se convirtió en horas. Llego la noche y Juan seguía en las mismas. Al siguiente día fue ingresado al área de urgencias, porque ya se le dificultaba hasta respirar.

Le practicaron algunos exámenes y el diagnostico fue “enfermedad pulmonar en fase terminal”. Varios médicos fueron consultados y todos coincidieron en lo mismo.  Talvez le quedaría uno o dos meses de vida. Los siguientes días, Juan intento explicarle a Lupita el funcionamiento del negocio, pero con la pena que tenía, era imposible poner atención… Solo 3 días después, Juan dejó de existir.

LUPITA: ¿Qué vamos a hacer sin ti Juan? ¡¡Eras el que nos cuidada y protegía …!!

Al funeral asistió tanta gente que ni siquiera eran conocidos, y muchos de ellos, aseguraron estar “para lo que se ofreciera”. Uy, que pronto se olvido ese ofrecimiento, sobre todo de los que sabían del manejo del negocio e intentaron estafarla.

LUPITA: Que sea mujer, no significa que no puedo y a partir de hoy, yo soy la que dice que hacer.

Fue muy difícil al principio porque Lupita era experta en tareas del hogar, pero no en contabilidad ni manejo de personal. Tuvo que cerrar casi todos los negocios que Juan le había dejado.

“La vida me enseñó a ya no depender de nadie y protegerme a mí misma. Ya no le temo a lo que venga. Extraño mucho a mi marido, pero ya no tengo miedo a estar sola, porque ¡¡no lo estoy…!! Tengo a mi familia, tengo a mis amigos, y me tengo a mi misma”.

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