En la ciudad de Cuauhtémoc, hace tiempo se creó un programa de estacionómetros, y lo recaudado sería destinado íntegramente a programas para beneficios sociales en apoyo a clases vulnerables. Así estaba debidamente estipulado en el “Reglamento de Inicio del Consejo Municipal de Estacionómetros de Ciudad Cuahtémoc” y “se cumplía al pie de la letra y las cosas marcharon bien durante mucho tiempo”, comentó Humberto Ramos Molina, ex presidente municipal de esa ciudad, y a quien por cierto se le reconocen muchos méritos por la gente del lugar.
Pero un día, a quien, en ese entonces era el honorable presidente municipal del lugar, el profesor Israel Beltrán Montes, se le ocurrió la idea de cambiar el reglamento y envió una modificación.
Por unanimidad se aprobó el cambio y en el nuevo reglamento se dio la instrucción de que lo recaudado ya no fuera entregado a las Asociaciones Civiles, sino que fuera destinado a urbanismo y obras públicas. Conceptos que encuadran en las labores de la dirección de obras públicas de municipio.
Son alrededor de 100 Asociaciones Civiles en Cuauhtémoc, de esas están constituidas unas 50, que atienden a unas 40 mil personas. Entre todas las AC se les reparte un millón 200 mil pesos al año, lo que da como resultado 30 pesos por persona. Así es, 30 pesos por persona por año. Este dinero no se entrega directamente a los beneficiados, se hacen acciones para dar alimentos a los más vulnerables, niños abandonados, cuidado de adultos mayores, techo, comida, un lugar donde dormir y atender necesidades básicas de migrantes, y además apoyo a niños con cáncer.
“Yo veo a gentes en los botes de la basura sacando, a ver si encuentran algo de comida. ¡Como va a ser justo que se aplique este dinero a obra pública cuando hay hambre en la ciudad! Simplemente es dramáticamente inhumano, que ahorita las agrupaciones, dígase “Manos Unidas contra el Cáncer” andan batallando para mandar niños a sus quimioterapias a Chihuahua porque no hay recursos. Se llego el momento de tener una sola inyección, qué, ¿si no se aplica esa inyección a tiempo al niño? ¡puede fallecer! Como es posible que estemos cometiendo estas barbaridades tan inhumanas por dedicarlo a obra pública, que para obra pública para eso está la administración municipal y esta una dirección de obras públicas y si la parte vulnerable ya estuviera bien atendida, magnifico no estamos en contra de que se hagan monumentos y todo ello de obra pública” enfatizó Humberto Ramos.
En dos ocasiones, Israel Beltrán Montes ganó la alcaldía de Cuauhtémoc, fue diputado y ocupo cuanto puesto político pudo y le dejo ganancias. Además aprovecho la autoridad que le daba el ser el dueño de la radiodifusora para humillar a quien pudiera, como por ejemplo a sus empleados, principalmente a las mujeres, como lo hizo durante la transmisión de un programa de radio, (que por cierto nadie escucha debido a la mala reputación que tiene Beltrán como conductor). En esa ocasión, por un comentario sin relevancia, quiso poner en ridículo a la periodista Brenda Chacón. Ella le dio una clase de dignidad y sin ofenderlo, le renunció al aire. Beltrán, al siguiente día le pidió disculpas públicas y adjunto la frase de “no sea tontita”. Lo único que logró, fue poner en evidencia su misoginia, despotismo y necesidad de ser admirado, tal vez, debido a la falta de raiting.
Esta más que claro quién fue el que perjudicó al sector vulnerable de Cuauhtémoc, y ahora es a Don Humberto Ramos Molina a quien se pretende desprestigiar, asegurando que se hace pasar por líder de todas las Asociaciones Civiles y tiene interés en manejar el dinero de las AC. Todo Cuauhtémoc sabe de las grandes acciones que, Ramos Molina, ha realizado a favor de la comunidad como: la construcción del asilo de ancianos, se puso en marcha la capilla de velación, se introdujo el agua potable y alcantarillado en diversas colonias de la ciudad, iniciaron los trabajos del Parque Industrial, el sistema de relleno sanitario, la primera etapa del Centro de Readaptación de menores infractores y la creación del Tecnológico de Cuauhtémoc.
Dos polos completamente opuestos. Definitivamente, don Humberto Ramos Molina siempre gozará del aprecio de la gente de Cuauhtémoc y alrededores, mientras a Israel Beltrán, aunque ya no está en este plano, también se le recordará, pero como “él que tuvo precio” porque cambió todo lo que estuvo a su alcance para perjudicar a los más vulnerables y humilló a cuantas personas pudo. Y ¡cuidado por qué!, al parecer, esas mismas prácticas, se siguen llevando a cabo.
Ya se han realizado gestiones con el actual presidente municipal, Beto Pérez, para pedirle su intervención en la modificación de ese reglamento y que todo vuelva a su origen. Se tiene el proyecto de un estudio por parte de la UACJ y del Tec. de Cuauhtémoc, para demostrar que las necesidades de Cuauhtémoc son mayores y se puede hacer mucho si el ingreso de los estacionómetros regresa a las Asociaciones Civiles, sólo las que están debidamente registradas y auditadas.
“El dinero no queremos que se nos dé directamente a las AC, sino que en coordinación con municipio y su dirección de desarrollo humano, se entregue a quienes ellos consideren es el sector más vulnerable.”, mencionó Ramos Molina.
Por lo pronto el padre Camilo Daniel, se hará cargo de la parte más vulnerable de migrantes de la Sierra Tarahumara que son de 18 a 20 mil personas, quienes necesitan donde dormir, comer, etc… necesidades de las que al igual que en la ciudad de Cuauhtémoc, no te tendría tanta necesidad si se contara con el recurso de los estacionómetros.
La petición que ya fue enviada y esperan una respuesta positiva y urgente por parte del actual alcalde Beto Pérez, quien, si tiene arraigo por Cuauhtémoc y calidad humana, no como el que hace años, hundió a su mismo pueblo, por ideas y decisiones ilógicas.

