Mi familia entregó mucho dinero ¡Y YO NUNCA ESTUVE SECUESTRADA!

Ese día, me levante con el pie izquierdo. En el camino alguien choco y se hizo un caos tremendo, por eso llegue a mi trabajo tarde. Entre que prendía la computadora y arreglaba los papeles para iniciar el día, llegó un proveedor al negocio y como a los demás empleados, los había mandado a hacer unas entregas en mi camioneta. ¡No me quedó otra que cerrar al público! mientras yo me fui a la bodega para checar que la mercancía que bajaran del camión, estuviera completa.

El sonido de montacargas, la gente que bajaba el material y el eco en la bodega, hacían un ruido tremendo que nos aislaba. Hasta que a alguien se le ocurrió ir por unos refrescos y abrió la puerta, en eso entro uno de mis hermanos desesperado y fue hasta donde yo estaba.

¿Dónde estabas? ¿Por qué no contestas el teléfono?… ¡Te hemos estado buscando desde hace dos horas y aquí en la bodega ya habíamos venido y no abrías!

En ese momento, me asusté e imaginé lo peor. Pensé que a alguien de mi familia le había pasado algo grave. Me temblaban las piernas y apenas si alcanzó a salir mi voz ¿QUE PASÓOOOO?

“Nos hablaron y dijeron que te habían secuestrado y si no dábamos dinero ¡Te matarían! Además, dieron muchas señas la ropa que llevabas y en que troca ibas, y cosas que nos hicieron pensar era cierto”.

“La que contestó la primera llamada fue mi mamá (adulta muy mayor) y como se asustó, tomé yo la llamada y me dijeron que querían dinero y al rato nos llamarían para decirnos cuanto y donde lo dejáramos. Te estuvimos marcando al celular (en silencio) y a la oficina (ruido en bodega) y ¡NO CONTESTASTE! Venimos dos veces y todo estaba cerrado y no estaba tu camioneta”.

Bajo la advertencia de no avisar a las autoridades y que los tenían vigilados. La familia se reunió y juntaron una fuerte suma de dinero en una maleta que dejaron en un parque. Luego fueron a la oficina, donde esperarían para que los delincuentes llegaran a dejar a la persona secuestrada. Sin embargo, grande fue la sorpresa al darse cuenta de que esa persona, siempre estuvo en ese lugar, pero por “ironías” no había podido contestar las llamadas telefónicas.

Aunque fue un secuestro virtual, la familia vivió momentos de terror que les cambió la vida. A partir de ese momento, tomaron medidas extremas para evitar que esa pesadilla se convirtiera en realidad, y hoy viven en medio del terror y con miedo cada vez que contestan una llamada y más, si es número desconocido o con lada extraña.

Ante cualquier llamada de extorsión, las autoridades recomiendan guardar la calma y ponerse en contacto con ellos al 911, donde recibirán apoyo para enfrentar este tipo de situaciones.

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