Lleva ‘Nena’ 50 años con discapacidad

A mí me tocó vivir esto y está bien, nunca me ha dado pena, ni me enojo con la vida. Si estoy así es porque Dios sabe que puedo con esto y más. Soy muy feliz”, dice Elena sentada en la mesa de su cocina, esa en la que pasa la mayor parte de sus días, pues al no poder trabajar se ha dedicado a ser ama de casa.

Nena’, como mejor la conocen sus seres queridos, tiene más de 50 años usando sin poder caminar, por lo que se ve obligada a utilizar aparatos ortopédicos y muletas.

Cuando apenas cumplió 3 años le dio poliomielitis, una enfermedad grave causada por un virus que afecta la médula espinal y que en algunos casos, como el de Elena, provoca atrofia muscular o hasta parálisis.

Mi mamá me decía que sí caminaba”, narra Nena mientras se toma un cafecito, una bebida que nunca le niega a quien llega a visitarla.

Cuentan que yo estaba sobre la cama y que me bajé, pero ya no me pude subir mis hermanas se reían de mí porque creían que estaba fingiendo, hasta que vieron que yo ya no podía caminar”, recuerda.

Desde entonces, dice, ha vivido con las secuelas de ‘la poleo’, que en aquellos tiempos no era tan conocida y mucho menos prevenida por medio de la vacunación, ya que fue hasta 1988 que la Organización Mundial de la Salud inició con la “Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis”. Para ese entonces, ‘Nena’ ya tenía más de 30 años.

Sin embargo, dice, su infancia -aunque con más obstáculos- fue feliz. Su condición nunca la detuvo para vivir como los demás niños, jugar, reír y hacer reír a los demás, una de sus cualidades que la caracteriza.

Yo siempre salía, yo no me iba a quedar en la casa, yo tenía que jugar”, dice Elena riendo. Para eso, su hermano mayor le construyó un carrito de madera que jalaban con un cordón para llevarla a todos lados.

Así pasaron los años, hasta que un día su mamá logro dar con un médico que le ofreció ayudar a su hija. “Era un tal doctor Aranda. Él le dijo a mi mamá que me llevara con un ortopedista que conocía. Supuestamente era el único en Chihuahua, en ese entonces”.

Recuerda que ese día la subieron “en su carrito”, la llevaron al Hospital Infantil y la pasaron a consulta con el médico Fabián Calderón. Ahí, el ortopedista le tomó medidas, le hicieron estudios y le mandaron a hacer unos aparatos, además de fisioterapia.

Me metían a una alberca y me ponían a usar las caminadoras, todo para que me adaptara al aparato”, explica Elena.

Luego de unos días recibió un aparato para caminar, iba de la cintura hasta los pies. Recuerda que la noticia de la donación salió en un periódico local. “Salí yo, con mis dos aparatos, usando un vestidito”, dice.

Los años pasaron y ella se acostumbró a usar sus aparatos y aunque dice que cada vez que crece ha tenido que cambiarlos, nunca se acomplejó por usarlos. 

Hoy Nena tiene dos hijas y dos nietos y vive con su hermana y, aunque en unos años la pasó difícil, ahora lo único que hace es disfrutar de su vida, de sus amigos, de su familia y de poder seguir caminando.

Por: AM

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