HISTORIA: ¡Me chingaste! Sí maté a mis papas y lo volvería a hacer

Por: Redacción.

Este 2023, se cumplen 10 años de que se presentara el terrible crimen cometido por la mayor psicópata en la historia de Chihuahua. Ana Carolina, una jovencita en ese entonces de 17 años, casi a punto de cumplir 18.

El caso conmocionó a la sociedad y conforme se conocían más datos, más repudio causaba entre la gente.

Fue un lunes 06 de mayo cuando las autoridades localizaron algo que se estaba quemando al lado de una barda. Rumbo al CERESO. En un lugar conocido como “Sapo Verde”. Eran dos cuerpos completamente carbonizados y por la posición de las manos, se notaba que habían sido amarrados. Los peritos localizaron una cadera por lo que se determinó que una de las victimas era mujer, y los restos de la otra persona eran de alguien cercano a los 90 años. Algo sumamente extraño, por qué, en la delincuencia ese tipo de delitos contra “gente tan adulta” no se cometían.

Al mismo tiempo, en la ciudad, Ana Carolina, una indefensa jovencita de 1 metro con 48 centímetros y cuarenta y tantos kilos, habló a una tía para decirle que no encontraba a sus papas y pusieron una denuncia por desaparición del matrimonio de edad muy avanzada.

Años atrás, la niña había sido adoptada por el matrimonio compuesto por Albertina y Efrén de 69 y 88 años. Ellos en su juventud, ya habían tenido hijos y actualmente, tenían una excelente posición económica pero ya estaban solos. Por eso, cuando la mujer que años atrás trabajara como sexoservidora, pero que en esos momentos se dedicara a vender periódico les pidió que, adoptaran a su pequeña hija de meses, para que no quedará desamparada el día que ella falleciera, porque estaba enferma de SIDA y tenía más hijos, además el esposo un enfermo mental internado en el psiquiátrico, no dudaron en darle cobijo a la pequeñita.

Cuando se interrogó a Ana Carolina sobre la desaparición de sus padres, siempre se mostró firme y aseguro ella los había visto apenas horas antes, y la noche del domingo habían cenado los tres juntos en la cocina, como la familia que eran.

Al mismo tiempo, en otra oficina al otro extremo del edificio de fiscalía, el novio de Ana Carolina era interrogado. Mauro, quien se notaba muy nervioso y se contradecía, hasta que de pronto grito ¡No puedo más, si fuimos nosotros, por favor necesito un psicólogo!… Se notifico de inmediato a los especialistas.

El interrogatorio de Ana Carolina, también se estaba llevando a cabo y a punto de dar un giro total. Vestía una blusa con tirantes, el cabello un poco desordenado y los labios en tono rojizo por un labial indeleble. Seguía tranquila, sentada en la silla. En eso entró a la oficina el especialista Carlos Ochoa, puso unos papeles en la mesa y la miró de frente. Ella, se encorvó un poco, el cuerpo hacia adelante y comenzó a llorar.

Ochoa, sin dejar de mirarla de frente ni decir nada, durante unos minutos dejó que siguieran brotando abundantemente esas lágrimas. De repente, dio un enérgico manotazo a la mesa y en tono molesto le dijo – “¡No chingues y deja esas lágrimas! Se que estás mintiendo ¡Dime cómo fue todo!”-.

En ese momento, la pequeñita como por arte de magia, dejó de llorar, y casi como si se transformara en otra persona, levantó la cara, enderezó el cuerpo, se acomodó en la silla y sin ningún rastro de arrepentimiento dijo –“¡Ya me chingaste! Si fuimos nosotros y si pudiera lo volvería a hacer y de una vez, te voy a decir cómo lo hicimos”.

“Hace un mes, yo empecé a planear como deshacerme de mis papas. Yo sabía que los viernes en la noche, mi nana se iba a su casa, era el día que mi papá se iba a su jugada de billar y mi mamá estaba sola en casa, por eso, cuando escuché que el auto de mi papá se iba, dejé entrar a Mauro a la casa. Se escondió atrás de un mueble en la cocina y le grite a mi mamá – ¿mamá puedes venir a la cocina? No encuentro un ingrediente- y vino. Ella me estaba viendo a mí y no se dio cuenta de Mauro. Él la asfixió con un alambre y mientras caía al suelo casi desmayada. Yo le inyecte una jeringa con cloro. Para que reviviera y pudiera sentir la tortura. Luego fue una de insecticida para que se muriera. Lo mismo pasó con mi papá. Cuando llegó, José el amigo de mi novio, lo asfixió y luego la jeringa de cloro y de veneno. También lo torturamos. Los dejamos tirados a los dos en la cocina y nos fuimos a la sala a ver la tele y cuando nos dio hambre, salimos por unos dogos que picho José, de los 25 mil que le había pagado para que nos ayudara. Regresamos y nos acostamos a dormir. Al siguiente día por la mañana fuimos a pasear y medirnos los anillos para casarnos y por la noche, a divertirnos a una fiesta de quince años”.

¿Por qué involucraste a tu novio y al amigo?… Mi novio hacia lo que yo le ordenaba. Hasta para ir al baño me tenía que pedir permiso, y yo entraba con él. Y a José, con dinero lo compre… ¿Y tus padres? … Ahí seguían. Duraron dos días tirados en la cocina. El domingo, los pusimos en bolsas negras, limpiamos bien, y ya en la noche los llevamos a tirar a despoblado. Llegamos a comprar gasolina y cuando le íbamos a prender, no llevábamos cerillos y nos tuvimos que regresar a comprar.

– Lo sabemos, ya revisamos cámaras de seguridad y aparece cuando regresan a la misma gasolinera y entran a la tienda- “Pues sí, al pendejo de José se le olvidó comprarlos”.

¿Sientes remordimiento?… No… ¿Por qué lo hiciste?…  Me tenían harta. Me regañaban porque querían que fuera a clases de natación y cosas así… No lo entenderían… ¿Estás arrepentida?… No y si pudiera lo volvería a hacer… ¿Sabes que vas directo a la cárcel de menores?… Sí, pero máximo me darán 15 años por ser menor de edad… ¿Y a tu novio?… A ese le darán más porque ya es mayor de edad… ¡Si no te hubiéramos descubierto como estarías?… Feliz porque me habría casado con mi novio y andaría en Venecia.  Y ahora ya llévenme a donde voy a estar porque quiero descansar.

Ana Carolina fue llevada al Centro de Rehabilitación para menores donde pasaría 15 años bajo prisión, pero al poco tiempo, las leyes cambiaron y la favorecieron. Sólo estuvo recluida 5 años y quedó en libertad. Durante ese tiempo nadie la visitó.

Versiones extraoficiales, mencionan que, al momento del crimen, la joven ya era mayor de edad, pero se le juzgo como menor, porque en el acta de nacimiento que tenían los padres adoptivos aparecía la fecha en la que ellos la adoptaron y no en la que ella nació. La diferencia que le dio una pronta libertad.

De acuerdo a los estudios criminalísticos que le realizaron, su nivel de psicopatología era 9 en un nivel de 9. Es decir, la más alta en peligrosidad.

Personas que convivieron con ella mientras estuvo internada, mencionaron que nunca tuvo ningún tipo de rehabilitación y que incluso, en algunas ocasiones tuvieron que aislarla, porque se ponía a platicar con grupos de hombres y los influenciaba tanto que comenzaban los problemas.

Actualmente ¡No se sabe dónde se encuentra!, pero lo que si mencionan es que una laguna jurídica, le permitió tomar posesión de la herencia de sus padres adoptivos, porque al momento del crimen se le juzgó como menor, y eso no le quitaba ese derecho. Ahora disfruta del dinero, negocios, bares y restaurantes en Chihuahua y Estados Unidos, así como propiedades.

El novio y el amigo, siguen presos y al parecer, los dominó tanto que, ellos no están conscientes que permanecerán el resto de sus vidas encerrados y creen de un momento a otro saldrán libres.

En mayo del 2015, otro crimen cometido por menores en la ciudad de Chihuahua, conmocionó al mundo entero… lo contaremos en la próxima historia.

Related Post