Los residentes se vieron obligados a saltar al agua para alejarse del fuego que destruyó su localidad casi totalmente
Lahaina, un pueblo de más de 12.000 habitantes quedó en ruinas y sus tiendas, hoteles, viviendas y restaurantes quedaron reducidos a cenizas.
El condado de Maui comunicó al menos 93 muertos, mientras que el balance anterior era de 89.
Este es el incendio más mortífero en Estados Unidos desde 1918, cuando 453 personas murieron en Minnesota y Wisconsin, según el grupo de investigación sin fines de lucro Asociación Nacional de Protección contra Incendios.
La legisladora demócrata de Hawái, Jill Tokuda, dijo en declaraciones a CNN que las llamas los tomaron por sorpresa, «Subestimamos la letalidad y la velocidad del fuego», dijo.
El gobernador defendió el trabajo de las autoridades y dijo que la situación se complicó porque varios incendios ocurrieron al mismo tiempo, atizados por los fuertes vientos. Maui registró problemas en el suministro de electricidad, lo que impidió que los habitantes recibieran alertas en sus teléfonos.
Los habitantes de Lahaina relataron no haber escuchado sirenas de alerta y muchos se enteraron de que el incendio estaba a la vuelta de la esquina al ver a sus vecinos corriendo y gritando.
Este desastre en Hawai se produce después de que América del Norte sufriera varios fenómenos climáticos extremos durante este verano boreal, desde incendios récord en Canadá y una extensa ola de calor que azotó el suroeste de Estados Unidos.
Europa y algunas partes de Asia también sufrieron olas de calor, inundaciones y enormes incendios.
Redacción: MG

