- *Pese a lluvias del viernes, decenas de visitantes llegaron a la exposición
- * Gana menonita concurso con calabaza de casi 500 kilos
- *Comida, baile, circuito de bomberos y muestra de ganado, entre las actividades
- * Fueron calabazas enormes, el mayor atractivo para turistas
- *Desde Texas, Chihuahua capital y hasta de Durango, llegaron asistentes
El Festival de la Calabaza (Kürbifest) en su edición número 10, resultó todo un éxito con cerca de 10 mil asistentes hasta el corte del sábado y una derrama de al menos 15 mil pesos durante los primeros dos días de la edición, según informó el Gobierno Municipal de Cuauhtémoc.
Esta edición, destacó el alcalde Beto Pérez durante la inauguración del evento, ha sido una de las más importantes de la temporada y anunció que el próximo año migrará al ‘Festival de Otoño’.
En tanto, el organizador Abraham Siemens agradeció el trabajo a todo el comité organizador y resaltó la importancia de que eventos como éste se realicen en la ciudad de Cuauhtémoc, pues además de impulsar la economía, también detona la riqueza cultural en las presentaciones artísticas, exposiciones y la gastronomía.
Asimismo, agradeció a los asistentes y dijo que «quienes vivimos en Cuauhtémoc nos sentimos orgullosos de nuestra tierra, y esta es una oportunidad para honrar la memoria de los antepasados que eligieron vivir aquí».
Un largo viaje para ver las calabazas
La celebración que este año se extendió un día más y que dio inicio el pasado viernes fue uno de los máximos atractivos a nivel estatal, ya que Espacio Noticias pudo constatar que desde el primer día cientos de personas acudieron al Campo Menonita 12B, ubicado en el kilómetro 32 del Corredor Manitoba.
Vehículos, camionetas y hasta razers y tractores arribaron desde temprana hora al lugar provenientes de otras ciudades como Chihuahua capital, Parral, Ciudad Juárez e incluso de Durango y Texas.
Llegaron miembros de la comunidad Menonita, vaqueros, empresarios, políticos y por su puesto, las autoridades locales, además de miles de personas, todos ellos ansiosos en conocer las calabazas gigantes que participaron este año en el concurso de la más grande.
El primero lugar se lo llevó el agricultor Francisco Peterson, con una calabaza de 449 kilogramos, cuyo peso rompió el récord de ediciones pasadas. Previo a la premiación, las calabazas, acomodadas en un espacio para fotografías, robaron la mirada de todos los asistentes, pues la mayoría se acercaban a buscar sacarse ‘una selfie’ con ellas.
«¿Quiere foto?, son 350 por tres posiciones», explicaba una joven menonita en la entrada del corralón donde las exponían. «Si quiere con su celular son 50 pesos más. Venga, venga, acomódese así», continuaba la mujer que intentaba hablar en español, mientras que otras cuatro muchachas, -también menonitas- cobraban y apuntaban los teléfonos de quienes ya se habían tomado fotos. «Se mandan por WhatsApp», decían en pocas palabras luego de terminar la sesión.
Los colores, el olor a paja, el viento húmedo y la lluvia que se avecinaba, formaban el paisaje perfecto para una fotografía de otoño en familia, en pareja e incluso hubo quienes se tomaron fotos con sus perritos.
Pastel, galletas y pay de calabaza… o de manzana
«Esta es empanada de calabaza con canela, este es pastelillo de calabaza con queso crema, acá están los pasteles de calabaza… no, no, ese no, ese es de manzana», dijo otra de las expositoras que tenía cerca de 30 postres a la venta, y como lo dijo ella, la mayoría eran de calabaza con canela, a excepción de unos tres o cuatro que eran de manzana o de canela.
Entre 20, 30 y 50 pesos, vendían los expositores sus delicias gastronómicas. Había el típico pay, los pasteles, donas, hasta los más elaborados como el frappé de calabaza y otros más que por 15 pesos vendían la copa de jugo recién hecho.
También contaban con puestos de montados con delicioso asadero, hotdogs con salchicha menonita, hamburguesas y burritos de diferentes guisados, estos ubicados junto al templete en donde grupos musicales cautivaron a los asistentes con cánticos religiosos… y otros más movidos al estilo ‘country’.
Unos metros más adelante estaba la estación de comida rusa, un área nueva en esta edición, en donde vendieron alimentos típicos de aquella ciudad, además de jugosas sandías, completas o en rebanadas, cultivadas en campos cuauhtemenses.
Pero el pay más esperado, sin duda, fue el de 2.5 metros de diámetro, mismo que ayer domingo se vendió en pedazos para cerca de mil personas.
Vacas, toros, becerros… y ¿aves exóticas?
Apartado del área de alimentos se encontraba la exhibición de animales de engorda y de granja, tales como Vacas lecheras, beceros, vacas de engorda BeefMaster y toros.
Pero también colocaron un stand en donde pusieron en adopción a cachorros de diferentes razas, había ShihTzu, Golden retriever, french poodle y un dalmata.
Sin embargo, los que se robaron la atención de los más pequeños fueron un tucán y una guacamaya, que estaban en sus respectivas jaulas y que en una ocasión, cuando una menor se acercó a tomarse una fotografía, el enorme ave bajó de su columpio e intentó jalarle el cabello, lo que arrebató risas nerviosas a los expectadores.
Drones, tractores, equipo de campo en Legos y otras atracciones
La entrada del festival lucía ‘acordonada’ por tractores, cosechadoras, maquinas de riego y drones, los cuales sirvieron para que los más pequeñitos se tomaran fotos como todos unos dueños de huertas.
Además hubo entre los expositores, métodos de riego, materiales de construcción, herramienta, elaboración de silos y graneros y en uno de ellos contaban también con tractores y maquinarias en Lego, para que los reyes del hogar también pudieran hacer sus compras.
Sin embargo, esto no fue la única diversión, sino que elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos dieron una demostración de su trabajo en acción, con un circuito en el que simularon rescatar a un herido, además de correr a sofocar el fuego.
Enseguida de esta atracción, voluntarios de la Cruz Roja Mexicana, quienes también estuvieron al pendiente de la seguridad de todos los asistentes, invitaron a la gente a sumarse a la competencia de ‘el brazo más fuerte’, el cual consistía en golpear un cojín con un mazo de aproximadamente 4 kilos y tratar de elevar el marcador lo más alto posible.
Mujeres, niños y hombres, desde los más delgados hasta los más corpulentos se acercaron para demostrar su gran fuerza, mientras que otros sólo lo hicieron para tomarse una foto del recuerdo, en lo que llega la próxima edición del Festival de la Calabaza.
Por: AM













