“Manos arriba, cabro$%&/, ahora sí van a volar”, gritaba uno de los mandos militares encargado del traslado de 191 reos, presumiblemente Mexicles, trasladados del Cereso 3 de Juárez al distintos Ceferesos del país, luego de la violenta fuga masiva y motín del pasado domingo.
El avión de la Guardia Nacional con matrícula XC-MPF, un Boeing 727-264 con el fuselaje oscuro y la cola tricolor, distintivo de la corporación, aterrizó a las 4:30 de la madrugada de ayer en el aeropuerto internacional Abraham González de Ciudad Juárez, únicamente con siete elementos de la tripulación; llegó vacío para irse lleno.
Durante la noche del lunes y madrugada del martes, los reos del Cereso 3 de Juárez no durmieron, los tuvieron prácticamente a todos en vela, en lo que funcionarios del sistema penitenciario enlistaban a los elegibles para el traslado de Chihuahua a los centros federales de reclusión.
Los nombres que eran seleccionados fueron concentrados en un patio aparte de la cárcel, para esperar el traslado desde las cuatro de la mañana, cuando arribaron el lugar varios camiones de pasajeros en los que serían abordados los reclusos.
Ante la previsión de ataques por la cantidad de reos que se escaparon, las autoridades optaron por hacer los traslados en camiones blindados de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal, así fueran dos vueltas las que tuvieran que darse al aeropuerto, a fin de no llevarlos en los camiones de pasajeros que al final solo fueron un distractor.
El frío de Juárez entre las cinco y las nueve de la mañana pudieron sentirlo los reos al aire libre, aunque sin estar libres, pues los llevaron con la cabeza abajo, las manos atadas y vigilados por casi 500 elementos de diferentes corporaciones, dejando fuera a la Policía Municipal de Juárez por estrategia, no fuera a ser que la infiltración de la corporación complicara los planes.
Al llegar al aeropuerto los reos no fueron recibidos con flores ni palabras amables. “Órale, hijos de la chin%$$, bájense y caminen rápido, pura pin$%$ pérdida de tiempo con ustedes… ¡Muévanlas!”, les gritaban algunos de los jefes militares y de la Guardia Nacional a cargo del traslado.
Con las manos arriba eran puestos contra los camiones, mientras la tripulación del Boeing que viaja de Cefereso en Cefereso e igual lleva agentes federales a misiones que reos a los penales, hacía las maniobras para comenzar el abordaje.
Los reos fueron llevados así fuera de Juárez, con la intención de romper redes de operación criminal extendidas por la frontera y buena parte del estado de Chihuahua.









