Especial: “Ni siquiera sé dónde queda el Altiplano”, llora madre por su hijo sacado del Cereso  

Desde el domingo pasado, doña Carmen ha estado en el Cereso 3 de Juárez pidiendo información de su hijo, quien presumiblemente ayer fue cambiado de prisión sin aviso previo y sin siquiera contemplar que en los próximos días tendría audiencia judicial para buscar su liberación.

Ella es madre de Adrián (se omiten los apellidos a petición de la mujer), preso por delitos contra la salud porque lo detuvieron con marihuana en calles de la colonia Anapra. Aunque era para consumo personal, según la mujer, al joven lo tacharon de narcotraficante y vendedor.

“La verdad mi´jo si es marihuano, pero no vendía la droga, la compraba donde podía, porque eso sí, era muy trabajador, siempre en la obra, de albañil”, dice la señora en defensa de su retoño, recluido en el Cereso 3 desde el pasado mes de julio.

A su hijo, asegura, lo tacharon de narcomenudista y hasta de “mexicle”, así que lo encerraron en esa prisión a la que a duras penas puede ir, pues vive en la zona suroriente de la ciudad.

“Ahora no sé qué voy a hacer para verlo… me dicen unos que tal vez se lo llevaron a Chiapas y otros que al Altiplano, ni siquiera sé dónde queda eso”, afirma doña Carmen desconsolada, junto con un grupo de madres, hermanos y esposas de los reclusos, que desde el domingo están con la incertidumbre de saber cómo están sus familiares dentro de la prisión.

Igual que doña Carmen, otras tantas personas, principalmente mujeres, no saben dónde quedaron sus familiares, pues las autoridades penitenciarias han negado cualquier tipo de información por razones de seguridad, luego de la violenta fuga masiva.

Los custodios que vigilan los alrededores del penal alientan las especulaciones, pues unos aseguran que fueron extraídos 100 mexicles, otros que fueron menos o que fueron más de 200, cifra, ésta última, que como generalidad es lo único que ha reportado la Fiscalía General de la República.

Obviamente, la mayoría de las personas que buscan a sus familiares presos no están vinculadas ni con los 27 o 30 reos evadidos ni con otros que tienen señalamientos claros de actividades criminales dentro o fuera de la prisión.

Por otra parte, quienes son familiares de reos presumiblemente muertos en la reyerta, siete en total, han sido atendidos aparte, pues quienes presumen que sus parientes fallecieron son enviados a l morgue a tratar de identificar a los reos que murieron en la batalla por fugarse.

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