Por Carla Cabello.
La propuesta del partido oficialista para consultar a la ciudadanía, si los 11 ministros que integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación deben ser electos, es a mi punto de vista, una estrategia maquiavélica para debilitar aún más el Estado de Derecho.
Todo esto surge a raíz de una guerra absurda que el presidente Andrés Manuel López Obrador sostiene con el poder judicial, principalmente contra la presidenta Norma Piña, pues no soporta a todo aquel que lo contradice con argumentos sólidos.
Ya son varios los intentos de López Obrador para tomar ese poder y, por fortuna no ha tenido éxito, recordemos que contra toda lógica quería ampliar el mandato de Arturo Zaldívar, luego intentó imponer a Yasmín Esquivel en la presidencia y ahora busca realizar una consulta chafa para ver si la ciudadanía quiere que sean electos.
Al menos en este momento, ese ejercicio que busca ejecutar ni si quiera me preocupa, porque las consultas son improcedentes contra todos aquellos preceptos constitucionales, se trata más bien de una maniobra tramposa para seguir marcando la agenda mediática.
Lo que si me inquieta y debería ser interés de todos los ciudadanos es que ya comenzó a aplicar su plan C, que es incidir en el voto de los mexicanos, expresándoles literalmente que voten contra la oposición para recuperar el Congreso en el 2024.
Si Morena llegara a ganar la presidencia de la república en el próximo proceso electoral, más la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, no me queda la menor duda que habrá cambios constitucionales que llevarán al país directo a una dictadura.
Que la ciudadanía elija a los ministros no sería un acto de democracia, por el contrario, me parece que el resultado sería tener otro poder más a modo del presidente, para que no le invaliden las leyes que los diputados de Morena, Verde y PT le aprueban a diestra y siniestra, pese a ser retrogradas e inconstitucionales, actuando como si fueran oficialía de partes.
Que mi expresión te haga pensar.
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