Algunas fechas de festejan por la alegría que recuerdan. Otras se conmemoran por los antecedentes que llevan a la misma. El día de la mujer es uno de ellos. Contrario a lo que algunas personas piensan, esta fecha, no se celebra, SE CONMEMORA y aquí tienes la explicación.
La historia cuenta sobre varios sucesos registrados en el siglo XX, mismos que dieron idea a la conmemoración del día de la mujer.
8 de marzo de 1857, Ciudad de Nueva York, EUA. Las mujeres trabajadoras de la fábrica “Textilera Cotton”, realizaban una gran manifestación, para reclamar mejores condiciones de trabajo y la reducción de la jornada laboral, pero… fueron brutalmente reprimidas por la policía, dejando un saldo de 120 mujeres muertas, unas por disparo de arma de fuego, otras quemadas.
Ese mismo día se llevó a cabo el funeral masivo de las víctimas, lo que dio lugar a una de las manifestaciones más grandes que se recuerdan en la Ciudad de Nueva York.
Se realizó una marcha silenciosa, que más adelante se volvería en símbolo del movimiento obrero mundial.
El 28 de febrero de 1909, en la ciudad de New York, más de 15,000 mujeres consideradas como socialistas por una declaración del partido en Estados Unidos, salieron a la calle para pedir mejores salarios, reducción de jornada laboral y el derecho al voto.
Otro de los sucesos considerado como el más simbólico, pero no el único fue el ocurrido el sábado 25 de marzo de 1911 en un edificio de 10 pisos que ocupaba una fábrica en New York. Murieron 146 personas de las cuales 125 eran mujeres y 21, hombres.
La empresa semiclandestina, de nombre «Triangle Blouse» era la más importante en la fabricación de camisas femeninas de toda la ciudad. Había unas 600 trabajadoras, en su mayoría mujeres judías e inmigrantes italianas, con edades comprendidas entre los 13 y los 23 años.
Las condiciones de trabajo eran de semiesclavitud: sin tiempo para comer; no podían acercarse a hablar directamente con los patronos; trabajaban entre doce y catorce horas diarias; decenas de mujeres hacinadas hombro con hombro y en un espacio donde la única puerta de salida estaba cerrada con llave y bloqueada, para evitar robos. Se les pagaba por pieza terminada, usando máquinas de coser de pedal, iluminadas con lámparas de gas en semioscuridad, con trozos de tela y de tejido de algodón por todos lados. El salario rondaba los 4 dólares semanales (por seis o siete días de trabajo). También había un “rincón de los niños” donde estos trabajaban ayudando a sus madres y hermanas, limpiando los flecos e hilitos de las blusas terminadas que se apiñaban a su alrededor.
De pronto, inició un incendio en el piso ocho, pero nadie se dio cuenta. En el décimo piso se encontraban los dueños del negocio y de inmediato al ser avisados de lo que ocurría pudieron subir a la azotea para ponerse a salvo, pero con el resto de los empleados, no paso lo mismo. Quedaron encerrados.
Las víctimas murieron quemadas, asfixiadas o en su desesperado intento por escapar de las llamas, al saltar de las ventanas del noveno piso de la fábrica. Al menos 56 de las victimas lo fueron por precipitarse al vacío o por la rotura de las redes de salvamento de los bomberos. Trabajadoras intentaron huir agarrándose a los cables eléctricos que cedían y se descolgaban por el peso o compañeras de penas y de trabajo que saltaron abrazadas al vacío.
En el piso octavo, en donde realmente se había originado el incendio, se encontraron más de 50 cadáveres, la mayoría carbonizados. En el fondo del hueco de un ascensor se hallaron otros 20 cuerpos. Debido a que en el edificio se manejaban materiales altamente inflamables, el incendio se propagó con una gran rapidez. Todo sucedió en apenas 20 minutos.
Unos 80.000 trabajadores marcharon por las calles de Nueva York para asistir al funeral colectivo que se organizó por las víctimas. Durante las semanas siguientes toda la ciudad estuvo de duelo. Se convocaron reuniones en teatros, iglesias, sinagogas y en las propias calles. El público en general comenzó a exigir justicia y mejoras en las condiciones de trabajo de los talleres y factorías que poblaban toda la ciudad.
Los propietarios y patrones de la fábrica donde fue la tragedia, fueron declarados inocentes en el juicio que posteriormente se celebró y su único castigo fue hacer un pago de 75 dólares por cada víctima, en concepto de responsabilidad civil (lo que actualmente serían unos 2.500 dólares).
El 8 de marzo de 1917, unas 90 000 trabajadoras se manifestaron contra las malas condiciones de trabajo, el hambre, la participación rusa en la Primera Guerra y el zar Nicolás II. La protesta se conoció como «Pan y Paz» y fue considerada como uno de los primeros momentos de la Revolución Bolchevique.
Después de estos acontecimientos, el 8 de marzo fue elegido constantemente como día conmemorativo de la mujer, y se consolidó en las décadas siguientes. Sin embargo, el Día Internacional de la Mujer solo nació oficialmente en 1975, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró la fecha e inauguró una «nueva etapa del feminismo».
Por cierto, en México fue hasta el 17 de octubre de 1953 cuando se le concedió a la mujer, el derecho al voto y a ser votada a cargos de elección popular en la república mexicana.

