Don Manuel Mejía, un hombre reconocido por su sencillez y bondad, murió unos días antes de Navidad hace dos años. Su pérdida no sólo partió el corazón de su familia, sino de toda la comunidad en donde viven, pues se quedó a unas pocas semanas de festejar uno de sus mayores deseos en vida: realizar una posada para los niños del vecindario.
Pese al dolor de su partida, la familia Mejía encontró cómo mantener viva su ilusión y ahora a manera de homenaje, realizan esa ansiada posada de Don Manuel, misma que cada año van “mejorando” con ayuda y cooperación de sus parientes y hasta de los mismos vecinos.
Todo empezó con una ‘tiendita’
Fue la señora Bertha, esposa de Don Manuel, quien como una muestra de amor y eternidad para su difunto esposo comenzó a organizar a su familia y a invitar a los niños a reunirse cada 25 de diciembre, según narra Lorena, una de sus 4 hijas.
Así de poco a poquito, cuenta ‘Lore’, se fue armando la posada. En un inicio pensaron en regalarles sólo bolsitas de dulces como lo hacía su papá, quien junto a su señora esposa salió en el 2019 a repartir golosinas en las casas donde sabían que vivían los menores.
“Pero después mi papá les hacía bolsitas de dulces a los niños y se las daba cuando iban a la tiendita de abarrotes que tenía aquí en la casa”. Pero eso no fue suficiente para Don Manuel quien luego empezó con que “quería hacerles una posadita”.
Lore recuerda que ese diciembre en que murió su papá, se quedó con las ganas de hacer una fiesta para los más pequeños del hogar, en la que incluso había planeado darles de cenar menudo.
“Falleció el 4 de diciembre y ese primer año no queríamos, pero mi mamá dijo ‘sí lo vamos a hacer, porque era lo que tu papá quería”.
“Ese año no hicimos más que una piñata, una bolsita de dulces y una de las esposas de un tío trajo un pastel”. Esa, sin planearla mucho, se convirtió en la primera posada y homenaje que la familia Mejía le hizo a Don Manuel.
Después del trabajo y de los regalos, tanto la señora Bertha como sus cuatro hijas Lorena, Bianca, Claudia y Paulina decidieron hacer del deseo de su papá una tradición.
“A nosotros se nos quedó esa tradición de mi papá”, dice Lore, por lo que cada año buscan mejorarla para darles a los pequeños y a sus familias una hermosa Navidad.
“El año pasado fue lo mismo, pastel, dulces, piñatas”, pero esa vez, terminaron de completar aquella posada que deseaba su papá. “El año pasado ya tuvimos un poquito más y les dimos cena, les dimos menudo”.
Un pequeño deseo convertido en posada familiar
Cada año, dice Lorena, su mamá se organiza desde días antes y comienza con los preparativos de la posada. Lo principal son las bolsitas de dulces y los cacahuates son básicos para la señora Bertha.
Conforme pasan los días, sus hijas van uniéndose a la planeación. A Lore le tocó comprar las naranjas este año, mientras que su hermana Paola se encargó de organizar y pedir las sudaderas con la foto de su papá, mismas que quedan de recuerdo.
En tanto Bianca y Claudia, al no vivir en Chihuahua, le envían dinero a la señora Bertha para que compre los dulces y la piñata, además de su nieta quien este 2022 le dio los desechables.
“Y así van todos poniendo algo, mi tío César consiguió el marrano y mi otro tío es Santo Clós”, ríe Lorena. “Ah sí, esque como está pachoncito, este año se vistió de Santo Clós. Todos participan, a todos les gusta poner algo”.
Fue así, explica Lore, como todo se fue convirtiendo en algo más que bolsitas de dulces y lograron hacer una súper posada a la que ya no nomás invitan a “uno que otro niño”, sino que tienen la posibilidad de darles cena a todas las familias que los visitan.
“Nosotros ya no sólo invitamos a unos, sino es ‘te invitamos a ti y a tu familia”, dice, por lo que ahora recibieron entre 25 y 30 niños.
“Hicimos 60 bolsitas y les dimos a los niños y alcanzaron hasta los adultos”, narra Lore, además de que ahora una vecina les llevó gelatinas para los más peques.
Darles una hermosa Navidad a los niños: la herencia de su papá
Para Lorena y sus hermanas Bianca, Paola y Claudia, el deseo de Don Manuel y que su esposa, la señora Bertha, ha mantenido vivo, ha sido una de las mejores experiencias que les han dejado.
“A veces es muy poquito lo que uno tiene. Para nosotros es como… pues no sé, sólo es una posadita que quería hacer mi papá”.
Sin embargo, en la zona en la que viven hay algunos niños cuyas familias no tienen una buena situación económica y lamentablemente no les llegan regalos ni cena de Navidad.
“Hay niños a los que les preguntas ‘¿qué te trajo Santa?’, pues nada contestan. Para algunos de ellos la posadita que hacemos aquí es lo más que llegan a recibir esta Navidad”, lamenta Lorena, es por eso que a los menores que van a la fiesta los llenan de dulces y alegría.
“Mi mamá hasta los pone a bailar. Hay videos donde está ella y baila con los niños y les damos sus dulces”, cuenta Lore emocionada.
“No sabes. Te digo que a lo mejor es poquito, pero al verles cómo se les ilumina su carita y cómo se ponen y les ves esa sonrisa, con eso es más que suficiente, se siente bien bonito”.
Este 2022 fue de lujo, porque ahora entre todos los familiares, parientes y vecinos se unieron para tener una mega cena: compraron un marranito y lo hicieron en el caso. Ahí, todos juntos, en la cochera de la casa, junto al cuarto donde una vez estuvo la ‘tiendita’ de Don Manuel.
“Primero Dios, si nos da salud todos los años vamos a continuar con las ‘posaditas’. Era la tradición de mi papá y no queremos que se muera”.
Por: AM









