Con la cara cubierta de lágrimas, un niño de no más de 10 años veía como la lumbre salía del segundo piso de su casa y a él lo sacaron a fuerza de la vivienda, pero no alcanzó a llevarse a su mascota.
5 minutos antes de las 10 de la mañana de este miércoles 26 de julio, comenzaron a salir las llamas de una ventana en la parte superior de una casa en la Calle 54 y media y Laureles. En la col. Granjas Cerro Grande.
Personas que acuden al Deportivo Sur terminaban clases y vieron como una columna de humo negro y lumbre naranja salía de la ventana de una casa. En la parte de abajo mujeres habitantes del lugar, se asomaban, pero volvían a meterse a la propiedad. Varias personas corrieron hacia el lugar y sacaron en brazos a niños de 2 o 3 años. Fue entonces cuando las adultas también se retiraron unos metros del incendio.
Con el calor, los vidrios del ventanal comenzaron a caer en pedacitos mientras un niño desconsolado lloraba por su perrito, “es un perrito chihuahueño y no sé si alcanzó a salirse” dijo María, la dueña de la casa, y el pequeño al oír esto, mas fuerte lloraba y se quería soltar de los brazos de la madre que trataba de detenerlo, con el consuelo de – mijo, ya no llore, el perro estaba abajo y el incendio fue arriba, seguro salió corriendo-.
Del espacio deportivo, sacaron dos extinguidores y un hombre los tomo en sus manos y luego de preguntar “¿alguien está adentro? Sin dudar un segundo, se metió a la vivienda.
El niño seguía llorando y pidiendo que sacaran al perrito.
Segundos después se escuchó el sonido del extinguidor y las llamas se acabaron, pero el humo seguía.
María, de 46 años, con vestimenta de tarahumara fosforescente, dijo que era la dueña de la casa, y estaba arriba recostada en un colchón cuando comenzó el fuego, pero no supo si fue por un corto circuito, un cigarro o como inicio el incendio “yo les dije que le bajaran a la luz porque la estaban agarrando”, era la explicación que daba la asustada mujer, cuando la interrumpió una jovencita que aseguró “no necesitamos nada, estamos bien, la casa está asegurada por el banco y vamos a ir a ver como responden”.
A los minutos llegaron policías municipales para ver que se ofrecía y uno de ellos, le acercó a las mujeres unos huaraches de niña en color rosa que quedaron a media calle mientras los sacaban. El resto de la familia estaban descalzos. Segundos después bomberos se hicieron presentes con un camión y una pipa desde la que conectaron mangueras para rociar la vivienda.
Esto causo alegría en el pequeño que seguía sollozando por su mascota, mientras una de las mujeres y madre de alguno de los niños, dijo – voy a meterme para sacar mi celular –
De inmediato recibió varias recomendaciones y regaños,”¿Qué te pasa? ¡No te puedes meter todavía! ¡Los bienes materiales después se reponen! pero la dueña del teléfono se quedó muy molesta y a la primera oportunidad intento meterse, ante el rechazo de las autoridades.
Resultados: Vivienda con pérdida total en la segunda planta, mascota extraviada, niño triste y mujer enojada por no tener celular.

