Por: Mayré Gómez
¿Te acuerdas de esa historia?… Eran la tarde de un 27 de octubre de 1987, en el patio de una humilde casita jugaban unos niños, cuando de pronto comenzaron a llorar y gritar desesperados.
Los papas de dos de esos niños estaban en la cocina de la casa, así que salieron corriendo para ver qué pasaba a sus hijos.
¿Qué pasó?, ¿Por qué lloran? Amaaaaaa, es que, es que… ¡Ya díganme!
Es que estábamos jugando a las canicas y de allá salieron unos monitos como extraterrestres y nos dijeron que venían a Meoqui para ver el clima y como nos comportábamos y cuando El Willy los quiso agarrar, lo quemaron y se volvieron a meter a esos tres hoyitos. Buuuaaaaaa.
Doña Chole la vecina, también escucho la chilladera y se puso a un lado de la barda.
Chamaco mentiroso, dime la verdad sino, ¡te voy a dar con la chancla! Si es cierto ama. Si es cierto señora.
“Son como extraterrestres pero chiquitos, blancos, blancos, gueritos, flaquitos”, “con los ojos rojos y no tienen nariz ni boca, pero si se oye cuando hablan”, “y también tienen una bola roja en el pecho y sus manos con tres dedos y cuando los quisimos agarrar se enojaron y con un rayo le quemaron la mano al Willy y se metieron a esos hoyitos, mírelos amá, mírelos, ¡allá se ven!”.
Doña Chole, sacó las manos del delantal y se las puso en la boca, como en señal de susto.
“Vamos rápido a la Cruz Roja para que te curen”, vamos, vamos, dijeron.
El pueblo es pequeño y más tardaron ellos en llegar al médico que el pueblo entero en enterarse de lo que pasaba, tal vez gracias a Doña Chole.
A los niños los separaron y les dieron colores para que dibujaran lo que habían visto. Todos ¡pintaron lo mismo!.
Al día siguiente, el pueblo era un caos. No existía el internet, pero las noticias, ¿quién sabe cómo? Pero volaban. Meoqui se volvió tema local, nacional e internacional. Comenzó el desfile, de carros, camionetas, bicicletas, personas a pie y hasta en carros de mulas (muy comunes en ese tiempo) que llegaban cargados de gente interesada en tomarse la foto con los monitos o ver a los niños que los habían visto.
A la pobre de Doña Chole, tanta gente le estorba para salir a la calle y hasta le pisaron todas sus plantas y arrancaron las flores del jardín.
Reporteros con libreta y grabadora, cámaras de televisión listas para transmitir a todos los noticieros, hasta los de la NASA se dijo que estuvieron ahí para tomar evidencias. Pasaron varios días y NADAAAAAA. No aparecieron los monitos.
Todos se desilusionaron y por la misma carretera que llegaron, se regresaron.
Las autoridades ahí estuvieron y nunca dijeron que todo aquello hubiera sido verdad, pero tampoco mentira.
De los niños que vivieron esa leyenda, uno falleció unos años después de una manera muy trágica. Otros dos, aseguraron seguir teniendo contacto con los monitos y que les decían se los llevarían a otro planeta y aunque intentaban tomarles fotografía, los monitos no lo permitían y desaparecían. Esas visitan estaban a punto de volverlos locos.
¿Y Doña Chole? Ella siguió al pendiente durante algún tiempo, pero tampoco logró ver nada. Después cambio su atención a ver lo que sucedía en la casa de enfrente, y a la de la otra cuadra y a los que iban a comprar a la tienda de la esquina.

