Por: MG
Presunto agresor sexual fue sometido, amarrado y entregado a la policía, por una madre de familia.
Doce del día de este 13 de septiembre del 2023. En una vivienda de la colonia Reforma en la ciudad de Cuauhtémoc Chihuahua, una madre de familia estaba preocupada porque uno de sus pequeños hijos había tenido molestias desde la noche anterior y parecía que estaba empeorando. Decidió llevarlo a urgencias del hospital y como no tenía con quien dejar solo al otro niño (que ese día no tuvo clases) de 11 años. Fue estricta antes de salir.
Mamá: No te vayas a salir. Cierra bien con llave y no le abras a nadie extraño. Ahorita vengo. Sí se ofrece algo, me marcas al celular.
Niño: Ay amáaaaa, yo también quiero ir. ¡¡Me voy a aburrir…!!
Mamá: Claro que no. Allá hay muchas enfermedades, mejor aquí quédate jugando videojuegos. Ahorita regreso rápido.
La mujer, presurosa salió con el pequeño de 3 años en brazos y se subió al viejo Tsuru para irse al hospital. Y antes de arrancar, le volvió a insistir a gritos al niño.
Mamá: Ciérrale bien y acuérdate ¡no le abras a nadie!
Niño: Si mamá.
A menos de una cuadra un hombre de aspecto indigente, o con varios días de parranda, estaba sentado en la banqueta y alcanzo a escuchar a la señora. En cuanto el vehículo se alejó, él se acercó a la casa y tocó.
Hombre: Señoooo, señito
Niño: ¿Qué se le ofrece?
Hombre: Buenos días niño. Tengo mucha sed ¿me podrías regalar un vaso con agua? Es que tengo muchos días sin comer y necesito, aunque sea un vaso de agua.
Niño: Sí, espéreme
El pequeñito abrió la puerta para darle el vaso con agua y de inmediato el tipo abusón se metió y empezó a realizarle tocamientos. Como pudo el casi adolescente logró zafarse, brinco por la mesa, tiro trastes y comida antes de salir corriendo. Él hombre salió golpeándose contra las paredes de la casa.
Afortunadamente, no paso mucho rato cuando la madre regresó con el otro pequeñito enfermo ya medicado y dormido. Al entrar vio los platos quebrados por el suelo y al casi jovencito con los ojos hinchados de llorar. Y aún antes de escuchar lo que había sucedido, presintió que algo andaba mal.
Mamá: ¿Qué pasó?
Mientras el niño le contaba, a la mujer se le enrojecía la cara de coraje y le hervía la sangre. Tomo un cable entre sus manos y nuevamente dijo al niño.
Mamá: Espérame aquí, cuida a tu hermano y ahora sí, no le abras a nadie. Voy a buscar a ese cabrón, y lo voy a encontrar para darle su merecido y enseñarle que ¡¡Con mis hijos nadie se mete!!
Se subió al auto y piso al acelerador recorriendo calles mientras buscaba al “hombre moreno, flaco, pelo cortito con playera verde y pantalón de mezclilla color café claro, con tenis negros con azul”.
De pronto lo encontró y rechinando llantas, detuvo la marcha del auto se bajó, le propinó varios golpes, patadas, cachetadas y luego, como si tuviera entrenamiento militar, realizó movimientos bruscos, pero rápidos y certeros con la cuerda que llevaba y ató de manos al tipo que minutos antes había intentado atacar a su menor hijo.
Cuando lo tenía amarrado en el suelo, le subió un pie en la espalda para evitar que se fuera a escapar y entonces, hizo una llamada al 911.
Mamá: “Vengan por un cabrón que tengo amarrado porque se quiso pasar de listo con mi hijo, y si lo tengo más tiempo aquí, ¿no sé qué más puedo ser capaz de hacerle?”.
En menos de cinco minutos llegaron varias patrullas, y como en operativo policiaco, cerraron la cuadra, y se acercaron a la mujer que seguía con el pie sobre el hombre. Los agentes, no batallaron porque el presunto delincuente ya estaba sometido. Levantaron el reporte y se lo llevaron a los separos, en espera de que no levante cargos, por mal trato.

